La muerte del amor
Caminaba como un muerto viviente, sin ánimo, sin razón. Estaba plenamente convencido de que no tenía nada que hacer en este mundo.
Era David Herrera, hombre de negocios de 36 años y se dirigía al bar donde acostumbraba ir con Gina, su esposa. Pero ahora las cosas eran muy deferentes, aquellos buenos momentos, aquellas risas, aquella convivencia se habían esfumado. Gina tenía 3 meses de fallecida. Unos asaltantes habían profanado su hogar y la asesinaron a sangre fría. Él no pudo hacer nada por ella, cuando regresó de la oficina vio con horror el listón amarillo de la policía y camionetas del forense donde viajaba el cuerpo sin vida de su amada.
Todo fue tan repentino… tan macabramente rápido y cruel… por años habían buscado tener un hijo y apenas esa mañana le había llamado a la oficina para darle la noticia del bebé que venía en camino. David se sintió impotente, frustrado… pasaron varios días para que pudiera pronunciar palabra. El funeral fue muy duro para él, solo lloraba sin decir nada. Los testigos del entierro comentaban que había dos muertos ese día.
Familiares y amigos trataban de consolar y apoyar a David, pero él simplemente no les hacia caso. La depresión que a cada día lo atormentaba, crecía cada vez más. Él sólo quería a su esposa, estar con ella. La soledad que sentía amenazaba con volverlo loco así que había decidido terminar él mismo con su sufrimiento. Había comprado un veneno días antes y ahora, rumbo a aquel bar que tanto frecuentaba con su esposa apenas unos meses atrás, pensaba tomarse su última copa.
Al llegar pidió la mesa de siempre y una copa de whiskey
Cada segundo ahí sentado le traía dolorosos recuerdos. Tantas y tantas veces habían salido a ese lugar Gina y él. Parecía que aún la veía sentada a su lado y haciendo tantos planes de vida juntos. Guardaba la pequeña bolsa con el veneno en la bolsa izquierda de su saco negro.
- Mesero… sírvame otra por favor…
La noche era aún joven… y era su última noche. La muerte podría esperar un poco más, pensaba.
El bar esa noche estaba muy solitario, perfecto para lo que iba a hacer David, aunque a estas alturas lo que pensaran los demás no le importaba. Quizás lo tacharían de cobarde, de usar la salida falsa, pero ellos ¿qué podían saber lo que sentía?. Era la única solución a su problema.
El tiempo pasaba, así como el alcohol en sus venas. A veces se le veía perdido en sus pensamientos, otras sollozando junto a la copa.
Ya era tarde y sabía que había llegado la hora. Pidió una copa más. Cerró los ojos por un momento y pensó: “Te amo Gina, pero ya no puedo más… no puedo estar sin ti”
Abrió los ojos y metió su mano buscando la bolsita con aquel polvo. De repente alzo la vista y observó una figura femenina. Era una mujer que se acercaba a su mesa. David prefirió dejar guardada la bolsita en su saco cuando notó que la dama se detuvo frente a él.
- Hola, ¿puedo sentarme?
- Eh… yo…
Aquella mujer era especialmente bella. Blanca, de cabello negro y abundante que caía con una gracia indescriptible sobre sus hombros. Usaba un vestido largo color vino y zapatillas a juego. Era alta y de silueta hermosa. David por unos segundos no supo que decir, pero no se opuso cuando ella se disponía a quitarse su abrigo y dejarlo a un lado suyo. La dama se sentó y con una voz muy serena le cuestionó:
- ¿Me permite acompañarlo? Veo que esta solo.
- Si… eh… la verdad es que no tengo mucho ánimo de conversar, discúlpeme, yo…
- Tienes una pena amigo.
- David… puedes decirme David
- Déjame adivinar David… ¿es una pena amorosa, cierto?
- Si… mi esposa… falleció hace poco. La extraño mucho
- Me imagino. ¿Y tanto tiempo de dolor no ha sido suficiente para desahogarte?.
- No te imaginas lo que siento… ella era lo mejor que tenía… y se me fue, como un suspiro
- Tienes que comprender que estas viviendo un nuevo ciclo
- Mi vida sin ella no tiene sentido
- ¿Sin ella?... ¿quieres decir que ya la olvidaste?
- ¡Por supuesto que no!, pero ya no esta conmigo… y eso duele. El amor se acaba con la muerte…
- No puede terminar algo que nunca existió
- ¡Pero claro que la amé!... solo mírame
- Entonces demuéstralo y sigue viviendo por ella,
- ¿Y ahora que tengo?... el dolor que deja su ausencia
- El amor no muere David. Uno mismo lo deja morir, con el olvido, con el egoísmo…
- No podré vivir sin ella… era mi todo… mi razón de ser, de existir
- Sólo es una separación física, ustedes dos siempre estarán juntos si así lo quieren. ¿O es que olvidarás todo lo que pasaron?..
- Soy débil… simplemente no puedo estar sin ella. No puedo vivir con su recuerdo, el no tenerla aquí, conmigo… es demasiado doloroso…
No pudo aguantar el llanto, se tapaba el rostro con sus manos. Como si con eso pudiera ocultar su gesto de impotencia o detener las lágrimas que salían de sus ojos.
- No podemos cambiar el destino David. La vida es así, nos guste o no. ¿Tienes idea de lo que ella sufre al verte así?
- No…
- Ella te ama, siempre te lo demostró. Lo que vivieron juntos fue maravilloso, pero nadie es eterno y aunque su cuerpo ya no esté en este mundo, su esencia, su alma y su amor sigue muy presente.
- ¿En dónde esta ella?...
- Dentro de ti David. Gina siempre estará acompañándote a todos lados, porque cuando se ama se entrega el corazón al de la otra persona. El cuerpo se acaba, pero al alma nunca. Y la suya está en tu corazón pues te la entregó desde hace mucho.
- Yo… no se….
- No estas solo, solo confundido. Alégrate por tener su amor y no la olvides nunca.
- Si… solo quisiera verla…
- Pues abre los ojos David… abre tu corazón.
- Sí…la amo…
- Bien. Sólo eso quería escuchar. Ahora debo irme.
- Eh… espera… gracias por la charla… pero ni siquiera te he preguntado tu nombre o…
- Eso no importa, preocúpate por disfrutar la vida y ya no vuelvas a sentirte solo.
Diciendo esto, la bella mujer tomo su abrigo y se marchó.
David se quedó muy pensativo. Tanto dolor le había hecho cegarse y mientras más se hundía, más dejaba morir a Gina. En realidad la muerte solo era física, la verdadera muerte de Gina la estaba ocasionando él mismo al no sentirla cerca.
- Disculpe caballero, la dama que acaba de salir me dijo que le entregara esto…
El mesero le entregó a David una pequeña cajita de madera que en la parte frontal tenía grabado su nombre y el de su esposa ya fallecida. Con mucha curiosidad, el hombre se apresuró a ver lo que le había dejado aquella dama misteriosa y pudo ver un anillo de oro. Como si lo supiera miró la parte interna del anillo y pudo leer la leyenda:
Ni la muerte nos separará
David se quedó mudo… era el anillo de bodas de Gina. Aquel que él mismo había colocado en el féretro minutos antes de que enterraran a su mujer. Creyó que con él se iría su vida y su amor.
- ¿Le sirvo algo más caballero?...
David tenía la mirada perdida, después de unos segundos simplemente se dirigió al mesero y con una sonrisa en el rostro le dijo…
- No amigo… creo que es hora de ir a casa.
Era David Herrera, hombre de negocios de 36 años y se dirigía al bar donde acostumbraba ir con Gina, su esposa. Pero ahora las cosas eran muy deferentes, aquellos buenos momentos, aquellas risas, aquella convivencia se habían esfumado. Gina tenía 3 meses de fallecida. Unos asaltantes habían profanado su hogar y la asesinaron a sangre fría. Él no pudo hacer nada por ella, cuando regresó de la oficina vio con horror el listón amarillo de la policía y camionetas del forense donde viajaba el cuerpo sin vida de su amada.
Todo fue tan repentino… tan macabramente rápido y cruel… por años habían buscado tener un hijo y apenas esa mañana le había llamado a la oficina para darle la noticia del bebé que venía en camino. David se sintió impotente, frustrado… pasaron varios días para que pudiera pronunciar palabra. El funeral fue muy duro para él, solo lloraba sin decir nada. Los testigos del entierro comentaban que había dos muertos ese día.
Familiares y amigos trataban de consolar y apoyar a David, pero él simplemente no les hacia caso. La depresión que a cada día lo atormentaba, crecía cada vez más. Él sólo quería a su esposa, estar con ella. La soledad que sentía amenazaba con volverlo loco así que había decidido terminar él mismo con su sufrimiento. Había comprado un veneno días antes y ahora, rumbo a aquel bar que tanto frecuentaba con su esposa apenas unos meses atrás, pensaba tomarse su última copa.
Al llegar pidió la mesa de siempre y una copa de whiskey
Cada segundo ahí sentado le traía dolorosos recuerdos. Tantas y tantas veces habían salido a ese lugar Gina y él. Parecía que aún la veía sentada a su lado y haciendo tantos planes de vida juntos. Guardaba la pequeña bolsa con el veneno en la bolsa izquierda de su saco negro.
- Mesero… sírvame otra por favor…
La noche era aún joven… y era su última noche. La muerte podría esperar un poco más, pensaba.
El bar esa noche estaba muy solitario, perfecto para lo que iba a hacer David, aunque a estas alturas lo que pensaran los demás no le importaba. Quizás lo tacharían de cobarde, de usar la salida falsa, pero ellos ¿qué podían saber lo que sentía?. Era la única solución a su problema.
El tiempo pasaba, así como el alcohol en sus venas. A veces se le veía perdido en sus pensamientos, otras sollozando junto a la copa.
Ya era tarde y sabía que había llegado la hora. Pidió una copa más. Cerró los ojos por un momento y pensó: “Te amo Gina, pero ya no puedo más… no puedo estar sin ti”
Abrió los ojos y metió su mano buscando la bolsita con aquel polvo. De repente alzo la vista y observó una figura femenina. Era una mujer que se acercaba a su mesa. David prefirió dejar guardada la bolsita en su saco cuando notó que la dama se detuvo frente a él.
- Hola, ¿puedo sentarme?
- Eh… yo…
Aquella mujer era especialmente bella. Blanca, de cabello negro y abundante que caía con una gracia indescriptible sobre sus hombros. Usaba un vestido largo color vino y zapatillas a juego. Era alta y de silueta hermosa. David por unos segundos no supo que decir, pero no se opuso cuando ella se disponía a quitarse su abrigo y dejarlo a un lado suyo. La dama se sentó y con una voz muy serena le cuestionó:
- ¿Me permite acompañarlo? Veo que esta solo.
- Si… eh… la verdad es que no tengo mucho ánimo de conversar, discúlpeme, yo…
- Tienes una pena amigo.
- David… puedes decirme David
- Déjame adivinar David… ¿es una pena amorosa, cierto?
- Si… mi esposa… falleció hace poco. La extraño mucho
- Me imagino. ¿Y tanto tiempo de dolor no ha sido suficiente para desahogarte?.
- No te imaginas lo que siento… ella era lo mejor que tenía… y se me fue, como un suspiro
- Tienes que comprender que estas viviendo un nuevo ciclo
- Mi vida sin ella no tiene sentido
- ¿Sin ella?... ¿quieres decir que ya la olvidaste?
- ¡Por supuesto que no!, pero ya no esta conmigo… y eso duele. El amor se acaba con la muerte…
- No puede terminar algo que nunca existió
- ¡Pero claro que la amé!... solo mírame
- Entonces demuéstralo y sigue viviendo por ella,
- ¿Y ahora que tengo?... el dolor que deja su ausencia
- El amor no muere David. Uno mismo lo deja morir, con el olvido, con el egoísmo…
- No podré vivir sin ella… era mi todo… mi razón de ser, de existir
- Sólo es una separación física, ustedes dos siempre estarán juntos si así lo quieren. ¿O es que olvidarás todo lo que pasaron?..
- Soy débil… simplemente no puedo estar sin ella. No puedo vivir con su recuerdo, el no tenerla aquí, conmigo… es demasiado doloroso…
No pudo aguantar el llanto, se tapaba el rostro con sus manos. Como si con eso pudiera ocultar su gesto de impotencia o detener las lágrimas que salían de sus ojos.
- No podemos cambiar el destino David. La vida es así, nos guste o no. ¿Tienes idea de lo que ella sufre al verte así?
- No…
- Ella te ama, siempre te lo demostró. Lo que vivieron juntos fue maravilloso, pero nadie es eterno y aunque su cuerpo ya no esté en este mundo, su esencia, su alma y su amor sigue muy presente.
- ¿En dónde esta ella?...
- Dentro de ti David. Gina siempre estará acompañándote a todos lados, porque cuando se ama se entrega el corazón al de la otra persona. El cuerpo se acaba, pero al alma nunca. Y la suya está en tu corazón pues te la entregó desde hace mucho.
- Yo… no se….
- No estas solo, solo confundido. Alégrate por tener su amor y no la olvides nunca.
- Si… solo quisiera verla…
- Pues abre los ojos David… abre tu corazón.
- Sí…la amo…
- Bien. Sólo eso quería escuchar. Ahora debo irme.
- Eh… espera… gracias por la charla… pero ni siquiera te he preguntado tu nombre o…
- Eso no importa, preocúpate por disfrutar la vida y ya no vuelvas a sentirte solo.
Diciendo esto, la bella mujer tomo su abrigo y se marchó.
David se quedó muy pensativo. Tanto dolor le había hecho cegarse y mientras más se hundía, más dejaba morir a Gina. En realidad la muerte solo era física, la verdadera muerte de Gina la estaba ocasionando él mismo al no sentirla cerca.
- Disculpe caballero, la dama que acaba de salir me dijo que le entregara esto…
El mesero le entregó a David una pequeña cajita de madera que en la parte frontal tenía grabado su nombre y el de su esposa ya fallecida. Con mucha curiosidad, el hombre se apresuró a ver lo que le había dejado aquella dama misteriosa y pudo ver un anillo de oro. Como si lo supiera miró la parte interna del anillo y pudo leer la leyenda:
Ni la muerte nos separará
David se quedó mudo… era el anillo de bodas de Gina. Aquel que él mismo había colocado en el féretro minutos antes de que enterraran a su mujer. Creyó que con él se iría su vida y su amor.
- ¿Le sirvo algo más caballero?...
David tenía la mirada perdida, después de unos segundos simplemente se dirigió al mesero y con una sonrisa en el rostro le dijo…
- No amigo… creo que es hora de ir a casa.











14Comments
Woooow... casi me hace llorar!!
Que buena historia, llena de muchos sentimientos encontrados.
Que bueno que tomó la decisión correcta.
Besos ;)
I read over your blog, and i found it inquisitive, you may find My Blog interesting. My blog is just about my day to day life, as a park ranger. So please Click Here To Read My Blog
http://www.juicyfruiter.blogspot.com
::*** beia historia.. realmente hermosa.. ame el escrito (= ..
besos para ti..
D
u
l
c
e
s
*
B
e
n
d
i
c
i
o
n
e
s
*
P
a
r
a
*
T
i
Una buena historia en la que a pesar de todo hay un tinte romantico, muy buena.
Saludos.
regresa.
hey, I just got a free $500.00 Gift Card. you can redeem yours at Abercrombie & Fitch All you have to do to get yours is Click Here to get a $500 free gift card for your backtoschool wardrobe
hey, I just got a free $500.00 Gift Card. you can redeem yours at Abercrombie & Fitch All you have to do to get yours is Click Here to get a $500 free gift card for your backtoschool wardrobe
ES LO MEJOR KE PUDE LEER PARA MI TRISTEZA TE AGRADEZCO AVER ESKRITO ESTO!!!
IGNIZ
Realmente tienes un gran talento para esto de escribir,,, tu estilo es en cierto sentido obscuro y melodico... me encanta bro... realmente no escribo muy bn pero despues de leer tus relatos mas de una vez me eh inspirado a escribir... sublimee hermano
Gracias
Excelente relato. Un afectuoso saludo
MUY BUENA EN VERDAD BYE...........
No, creo que es una mala historia, muy predecible, y no lo digo para que te ofendas, pero debes trabajar mucho, muy duro para encontrar un lenguaje, lee mucho y todo estará bien.
soy masterotaku66@hotmail.com
BIEN ECHO COMPATRIOTA DEL DESAMOR EL AMOR ES PURA MIERDA QE NO DEVE QE EXISTIR SOLO ESTORBA EN EL CAMINO
Post a Comment
<< Home