Rosas negras
Lucy y Alex eran dos hermanos que se quería mucho. Siempre jugaban y andaban juntos para todos lados. La gente lo sabía y comprendía pues habían quedado huérfanos desde chicos y siempre buscaban protegerse entre ellos.
Habían quedado en la tutela de su abuela. Ella los mimaba y le gustaba contarles historias para dormirlos.
A los chicos le gustaba mucho la naturaleza y acostumbraban ir al bosque para correr y disfrutar del fresco de la montaña, aún a costa de los regaños de su abuela.
- ¿Cuántas veces les he dicho que no vayan al bosque niños? – les decía siempre que regresaban del mismo.
Ellos no entendían los motivos por los cuales su abuela les prohibía tal cosa pero preferían no preguntarles.
Una noche la abuela enfermó de gravedad, una enfermedad la consumió muy rápidamente. De la noche a la mañana Alex y Lucy volvieron a quedar solos, la chica tenía 14 años y el niño 12, aún no podía vivir solos así que pasaron al cuidado del estado y fueron a vivir a un albergue mientras cumplían la mayoría de edad.
Pero eso no les agradó, no les gustaba vivir ahí encerrados, ya se habían acostumbrado a sus paseos y lo extrañaban.
Una tarde, mientras Alex formaba figuras con cerillos (actividad manual que desde niño le había gustado y tomado como pasatiempo favorito) se le acercó Lucy y le contó algo que hizo que el pequeño dejara a un lado su actividad.
- ¿cómo que quieres escaparte? – le preguntó asombrado a su hermana
- sí Alex, ya no soporto estar aquí encerrada… extraño el bosque, estoy aburrida, ¿tu no?
- pues si, yo también extraño pero… ¿y si te regañan? ¿no podemos salirnos así sin avisar?
- pues es que si aviso no me dejaran ir sola… ¿entonces? ¿me guardas el secreto o vienes conmigo?
- mmm.. prefiero quedarme aquí… tengo miedo de que me atrapen… tu cuídate mucho y no tardes ¿quieres?
- esta bien, como quieras… no tardaré mucho
La niña se fue y con éxito pudo escaparse del albergue infantil sin ser vista. Tardo unas horas en regresar…
- ¿y bien?, ¿que tal te fue?... me dijiste que no ibas a tardar y si lo hiciste Lucy
- es que no sabes… encontré un lugar increíble subiendo el monte
- ¿te metiste mucho más al bosque?... ¿a donde la abuela nos decía que no fuéramos?
- si y no sabes, esta increíble… mira
Sacó de su bolsillo una extraña flor, era completamente de color negro… como una rosa pero sin colores usuales. Solo de negro.
- ¿qué es esto?
- una rosa negra… la encontré por esos lugares
- que bien… pero será mejor que ya no vuelvas a ir
- no seas miedoso
- acuérdate que la abuela nos decía que ahí cosas malas pasan
- si, pero nunca nos dijo exactamente que cosas… seguramente le daba miedo que nos perdiéramos o algo parecido, no te apures, me se cuidar
- ¿así que piensas regresar?
- claro, sabes que me encanta la vida silvestre, además tengo curiosidad por conocer mejor el bosque y la colina completa
- no creo que sea buena idea Lucy
Días después la chica planeaba escaparse de nuevo
- ¿estas segura Lucy?
- sí, este sábado iré de nuevo a traer mas flores, ¿viste como esta se marchitó tan rápido?... traeré mas.
- esta bien pero cuídate y no tardes mucho
- no te preocupes, tu cúbreme
Pasaron las horas y la pequeña no regresaba. Alex estaba muy intranquilo y pensó en avisar para ir por ella. Prefirió esperar un poco más y no hacer escándalo pues sabía que los iban a castigar severamente.
Una de las encargadas del albergue de avanzada edad lo miró triste y se acercó a él para preguntarle si estaba bien. Aunque no quedó satisfecha con aquel “si, señora” prefirió dejarlo y regresar a sus labores. Pero algo llamo poderosamente su atención: la flor negra que tenía en la mano el chico.
- ¿de donde sacaste eso Alex?
- ¿esto?... ah, la corté por ahí
- pero… esas flores solo se dan en el bosque… ¿cómo la conseguiste?
Alex se puso muy nervioso.
- mmm bueno… una vez que fui al bosque la encontré y la guardo como recuerdo
- óyeme bien Alex, nunca más vuelvas a regresar a ese lugar de donde la sacaste ¿me entiendes?
- pero ¿por qué?
- ese lugar es muy peligroso
- mi abuela me contaba lo mismo, pero nunca me dijo la razón… ¿por qué es tan peligroso?
- en aquel lugar hay una leyenda
- ¿y de que trata?
- Se dice que estas flores representan las almas de niños perdidos y que por eso son negras en señal de luto. Debes de saber que ese bosque tiene mala fama pues en él se han perdido muchos niños desde hace años. Mi madre solía contarme esa leyenda, por un tiempo pensé que solo era para asustarme pero realmente hay una historia terrible alrededor de esto.
Alex cada ves se sentía mas intrigado y al mismo tiempo preocupado por la suerte de su hermana que aun no llegaba…
- ¿te pasa algo?
- es que… en realidad la que trajo esta flor fue Lucy, mi hermana… ella se fue al bosque y aun no ha llegado
- ¿se escapó y se fue al bosque?¿porque no lo dijiste?.... ¡tenemos que avisar para que la busquen antes de que se haga mas tarde!
Avisaron para iniciar la búsqueda de la pequeña, cayó la noche y nada se sabía de ella. Alex estaba desesperado y con un gran sentimiento de culpa por haberla dejado ir sola.
- no te apures pequeño, ya hablamos a la policía y en estos momentos estarna rumbo al bosque para tratar de localizarla – le decía a modo de consuelo aquella mujer
Pero los días pasaron y nada se supo de Lucy. El chico estaba muy triste, la policía no había encontrado un solo rastro de la niña y se comentaba que quizás la habían secuestrado y sacado de la ciudad. Pero el chico estaba convencido de que estaba en el bosque. Así que se decidió a hablar con aquella mujer para saber todo acerca de esa dichosa leyenda.
- necesito saberlo
- de cualquier forma quizás no haya solución Alex… ningún niño perdido en ese lugar a regresado. Se dice que en ese lugar vive una anciana que es la que los captura.
- pero… ¿porque no la detienen?
- porque nadie la ha visto en realidad… se dice que se trata de un espíritu. El de una anciana de apellido Bakers que vivió hace un siglo por estos lugares. Se dice que la buscaban por practicar ritos extraños que incluía a niños pequeños. La gente del pueblo quiso hacer justicia en su propia mano y la persiguieron por el bosque. Se cuenta que con intenciones de matarla la acorralaron hasta que llego a un acantilado que hay en el bosque y que cayó al vacío.
- ¿y después que paso?
- la gente encontró en su casa cuerpecitos pequeños enterrados en la parte de atrás y pruebas suficientes para saber que practicaba rituales satánicos.
- pero murió ¿cierto?
- la leyenda parece decir que no… años después empezaron a desaparecer niños de nuevo y la gente aseguraba que era el mismísimo espíritu de aquella mujer que seguía bebiendo la sangre de los niños para nunca morir. Se dice que las flores que ella tocaba las volvía negras y que representaban las almas de los niños.
- ¿y porque no sube la policía para investigar?
- ya lo han hecho muchas veces pero nunca encuentran nada… parece ser que solo los niños pueden ver a la anciana y su escondite. Por ello desde pequeños se les dice que nunca se metan al bosque… pero tu hermana no hizo caso.
Alex no podía creerlo… todo el mundo parecía ya dar por perdida a su hermana… pero él se sentía culpable y responsable de su pérdida. Así que una mañana, muy decidido escapó del albergue en su búsqueda. Si lo que decía la mujer era cierto solo él podría encontrarla.
El bosque era inmenso… ellos solo conocían una pequeña parte que era hasta donde les había permitido su abuela cuando eran mas chicos. Así que todo le parecía nuevo.
Había ya pasado una hora de su andar y aun no encontraba seña alguna hasta que de repente entre los árboles parecía salir una voz
Ven hermanito...
Le pareció que Lucy lo llamaba pero por más que buscaba de donde provenía no localizaba su paradero exacto. Comprendió que quizás esa voz lo iba a guiar y la siguió.
Ven hermanito…
Ven con nosotras…
A cada paso que daba notaba extrañeza en aquella voz… pero su desesperación por encontrar a Lucy lo motivaba a seguir adelante en su búsqueda. Su camino ya era bastante largo y su temor a perderse y nunca encontrar a Lucy se hacía mayor. Hasta que por fin sintió como si hubiera llegado.
Algunos metros mas adelante encontró flores extrañas, negras completamente, iguales a la que aquel día Lucy le mostró en su habitación. El pequeño sabía que estaba cerca de dar con el paradero de su hermana… pero tenía miedo de cómo la iba a encontrar…
“Ven con nosotras”… ¿hablaba de ella y de… la vieja Bakers?
Estaba ya exhausto… el camino era muy difícil… la fuerza del viento era ya muy descarado y escandaloso, por momentos sentía que el aire mismo quería detener su camino y hacerlo regresar al pueblo sano y salvo. Alex pensó en regresar y olvidar todo… pero estaba convencido de que podría encontrar a su hermana, que lo que los demás no habían podido él iba a lograrlo.
Agudizó el oído pero ya no escuchaba los llamados aquellos. Detrás de una pequeña colina por fin pudo ver a unos 40 metros de distancia una enorme cueva. La entrada parecía tener unos 10 metros de alto, enclavada en la base de la montaña y rodeada por viejos árboles cuyas ramas señalaban el camino hacia la entrada. Parecía que a capricho la naturaleza había señalado el camino hacia la cueva. A los lados millares de flores negras.
Con un valor inusitado se acercó hacia la cueva… sentía como el viento se había calmado para dar paso a un silencio sepulcral. Parecía como si el tiempo se hubiera detenido en esos instantes y los animales hubieran desaparecido pues no emitían ruido alguno.
Sin tener noción del peligro que podría correr o de lo que sus ojos encontrarían entro lentamente hacia lo oscuro de aquella cueva. No podía ver casi nada, recordó que tenía en la bolsa de su sweter una cajita de cerillos con algunos cuantos aún sin usar.
Aquella pequeña luz lo acompañaba en su trayecto pero solo le servía para que pudiera ver por donde caminaba. No era de mucha utilidad esa pobre iluminación, además tenía muy pocos cerillos, así que tenía que buscar una manera de iluminar mejor y por más tiempo. Decidió quitarse el sweter, buscó en el piso un pedazo de madera, enrolló la prenda y la acercó a la flama del cerillo.
Con esa pequeña antorcha siguió su camino… pudo observar que las paredes de la cueva estaban pintadas con sangre. Contenían extraños signos que él no comprendía.
Cada paso que daba le infundía más miedo. Estaba solo, quien sabe en dónde y sin comprender qué era a lo que se enfrentaba. Si lo que la leyenda de ese pueblo era cierto, estaba en la morada de una anciana loca. La misma que posiblemente era culpable de haber secuestrado a su hermana.
Quizás él correría con la misma suerte… pero no podía olvidarse de ella y dejarla en aquel extraño lugar.
Ya había caminado varios metros sin éxito alguno…
- ¿Lucy?.... ¿estás aquí?.... – gritaba temerosamente sin obtener respuesta
Su corazón palpitaba cada vez con mas fuerza.
- Responde por favor –
El único sonido que se percibía era el del fuego que poco a poco se consumía… se acababa el tiempo de la luz y la oscuridad pronto reinaría en todo ese lugar… se terminaría su esperanza y quizás hasta podría perderse en su camino de regreso. Encontró una serie de túneles que hacían mucho más difícil el retorno.
Cabizbajo y triste por haber fracasado regresó sus pasos para salir cuanto antes de la cueva. Tenía mucho frío y sus piernas empezaban a temblar sin control. Tenia miedo y además se sentía derrotado. Había perdido a Lucy.
Quedaba cada vez menos luz de la pequeña antorcha… el fuego comenzaba a consumir el pedazo de madera y él aun no encontraba la salida. Juraba que hacia la izquierda había venido pero de repente notaba que estaba en un lugar diferente… ¡se había perdido!.
El pánico se hizo presa del pequeño cuando tuvo que tirar al suelo el madero y veía como lentamente se terminaba el fuego. ¿Qué iba a hacer?¿sería esa su perdición?
Estaba cansado y muerto de frío. Su corazón no lo dejaba tranquilo y se sentía acabado. Ya no veía nada… se sentó en el suelo sin saber que hacer.
De repente sintió un calor muy grande… levantó la mirada pero no supo de donde provenía aquella sensación. Se oyó una risa lejana y pasos.
Alex temblaba pues sabía que se trataba de la vieja Bakers y que iría por él como lo hizo con Lucy. En ese instante reconoció una voz detrás de él que lo llamaba por su nombre.
- ¡Lucy!... ¡estas bien!
Pero la chica no respondió, dio media vuelta y caminó. Llevaba una antorcha en la mano que iluminaba lo que parecía ser un camino que el pequeño no había notado.
- ¡Lucy, esperame!
Alex notó que la chica quería que lo siguiera pues a sus espaldas los pasos y las risas de aquella anciana se acercaban. Prefirió no replicar nada y pedir explicaciones a su hermana cuando estuvieran a salvo y la siguió a toda prisa.
El camino era complicado, parecía que el chico se había perdido aún mas de lo que creía en un principio, su hermana se encontraba siempre alejada y no podía distinguirla, mas bien seguía a la luz del fuego que le mostraba el camino.
Después de unos minutos logro ver la luz de la salida y de repente no pudo localizar a su hermana.
- ¿Lucy?.... ¿Dónde estás? – gritó desesperado
Pensó que quizás ya habría salido y lo esperaba afuera así que por fin salió… pero no la encontró.
- ¿Qué había pasado?... ¿Dónde estaba?
Alex tenia muchas dudas e ideas en la cabeza que no lo dejaban tranquilo. En aquel momento sintió la necesidad de mirar hacia la entrada de la cueva y finalmente pudo ver a Lucy que estaba de pie, sin moverse.
El pequeño se quedó petrificado y sin poder decir palabra alguna. Lucy se acercó lo demasiado como para notarse en su blanco cuello muestras de heridas, sangre en sus rasgadas ropas… y mucho dolor en su rostro.
- Lucy… ven… ¡salgamos de aquí! – alcanzo a decirle en voz baja
La niña sin mover siquiera los labios le dijo:
- vete… salva tu alma y pide por la mía y mi descanso
- Pero…ven, vamonos a casa…
- Ya es tarde, sálvate tu y no regreses nunca a este lugar, vive tu vida y se muy feliz, vete de una vez, no hagas caso a lo que escuches… no es mi voz aquella que te pida quedarte en este lugar… te amo Alex
Alex se quedó sin decir nada mientras su hermana daba la media vuelta y regresaba a la cueva aquella. Llevaba un paso lento, la desesperanza en cada movimiento suyo podía ser notada por el pequeño. Al llegar a la entrada de esa enorme y oscura cueva lo miró por última vez… de repente entre las sombras apareció una anciana de vestiduras negras que la tomó con una esquelética y putrefacta mano
… y se la llevó hacia la oscuridad
Y eso es lo último que supe de mi hermana Lucía… la sigo viendo solo en sueños, en sueños de juegos infantiles, de risas y de tiempos felices.
Prefiero recordar los momentos buenos y nunca hablar de aquel verano.
Lo único que nunca olvido, es su sacrificio por mí.
Habían quedado en la tutela de su abuela. Ella los mimaba y le gustaba contarles historias para dormirlos.
A los chicos le gustaba mucho la naturaleza y acostumbraban ir al bosque para correr y disfrutar del fresco de la montaña, aún a costa de los regaños de su abuela.
- ¿Cuántas veces les he dicho que no vayan al bosque niños? – les decía siempre que regresaban del mismo.
Ellos no entendían los motivos por los cuales su abuela les prohibía tal cosa pero preferían no preguntarles.
Una noche la abuela enfermó de gravedad, una enfermedad la consumió muy rápidamente. De la noche a la mañana Alex y Lucy volvieron a quedar solos, la chica tenía 14 años y el niño 12, aún no podía vivir solos así que pasaron al cuidado del estado y fueron a vivir a un albergue mientras cumplían la mayoría de edad.
Pero eso no les agradó, no les gustaba vivir ahí encerrados, ya se habían acostumbrado a sus paseos y lo extrañaban.
Una tarde, mientras Alex formaba figuras con cerillos (actividad manual que desde niño le había gustado y tomado como pasatiempo favorito) se le acercó Lucy y le contó algo que hizo que el pequeño dejara a un lado su actividad.
- ¿cómo que quieres escaparte? – le preguntó asombrado a su hermana
- sí Alex, ya no soporto estar aquí encerrada… extraño el bosque, estoy aburrida, ¿tu no?
- pues si, yo también extraño pero… ¿y si te regañan? ¿no podemos salirnos así sin avisar?
- pues es que si aviso no me dejaran ir sola… ¿entonces? ¿me guardas el secreto o vienes conmigo?
- mmm.. prefiero quedarme aquí… tengo miedo de que me atrapen… tu cuídate mucho y no tardes ¿quieres?
- esta bien, como quieras… no tardaré mucho
La niña se fue y con éxito pudo escaparse del albergue infantil sin ser vista. Tardo unas horas en regresar…
- ¿y bien?, ¿que tal te fue?... me dijiste que no ibas a tardar y si lo hiciste Lucy
- es que no sabes… encontré un lugar increíble subiendo el monte
- ¿te metiste mucho más al bosque?... ¿a donde la abuela nos decía que no fuéramos?
- si y no sabes, esta increíble… mira
Sacó de su bolsillo una extraña flor, era completamente de color negro… como una rosa pero sin colores usuales. Solo de negro.
- ¿qué es esto?
- una rosa negra… la encontré por esos lugares
- que bien… pero será mejor que ya no vuelvas a ir
- no seas miedoso
- acuérdate que la abuela nos decía que ahí cosas malas pasan
- si, pero nunca nos dijo exactamente que cosas… seguramente le daba miedo que nos perdiéramos o algo parecido, no te apures, me se cuidar
- ¿así que piensas regresar?
- claro, sabes que me encanta la vida silvestre, además tengo curiosidad por conocer mejor el bosque y la colina completa
- no creo que sea buena idea Lucy
Días después la chica planeaba escaparse de nuevo
- ¿estas segura Lucy?
- sí, este sábado iré de nuevo a traer mas flores, ¿viste como esta se marchitó tan rápido?... traeré mas.
- esta bien pero cuídate y no tardes mucho
- no te preocupes, tu cúbreme
Pasaron las horas y la pequeña no regresaba. Alex estaba muy intranquilo y pensó en avisar para ir por ella. Prefirió esperar un poco más y no hacer escándalo pues sabía que los iban a castigar severamente.
Una de las encargadas del albergue de avanzada edad lo miró triste y se acercó a él para preguntarle si estaba bien. Aunque no quedó satisfecha con aquel “si, señora” prefirió dejarlo y regresar a sus labores. Pero algo llamo poderosamente su atención: la flor negra que tenía en la mano el chico.
- ¿de donde sacaste eso Alex?
- ¿esto?... ah, la corté por ahí
- pero… esas flores solo se dan en el bosque… ¿cómo la conseguiste?
Alex se puso muy nervioso.
- mmm bueno… una vez que fui al bosque la encontré y la guardo como recuerdo
- óyeme bien Alex, nunca más vuelvas a regresar a ese lugar de donde la sacaste ¿me entiendes?
- pero ¿por qué?
- ese lugar es muy peligroso
- mi abuela me contaba lo mismo, pero nunca me dijo la razón… ¿por qué es tan peligroso?
- en aquel lugar hay una leyenda
- ¿y de que trata?
- Se dice que estas flores representan las almas de niños perdidos y que por eso son negras en señal de luto. Debes de saber que ese bosque tiene mala fama pues en él se han perdido muchos niños desde hace años. Mi madre solía contarme esa leyenda, por un tiempo pensé que solo era para asustarme pero realmente hay una historia terrible alrededor de esto.
Alex cada ves se sentía mas intrigado y al mismo tiempo preocupado por la suerte de su hermana que aun no llegaba…
- ¿te pasa algo?
- es que… en realidad la que trajo esta flor fue Lucy, mi hermana… ella se fue al bosque y aun no ha llegado
- ¿se escapó y se fue al bosque?¿porque no lo dijiste?.... ¡tenemos que avisar para que la busquen antes de que se haga mas tarde!
Avisaron para iniciar la búsqueda de la pequeña, cayó la noche y nada se sabía de ella. Alex estaba desesperado y con un gran sentimiento de culpa por haberla dejado ir sola.
- no te apures pequeño, ya hablamos a la policía y en estos momentos estarna rumbo al bosque para tratar de localizarla – le decía a modo de consuelo aquella mujer
Pero los días pasaron y nada se supo de Lucy. El chico estaba muy triste, la policía no había encontrado un solo rastro de la niña y se comentaba que quizás la habían secuestrado y sacado de la ciudad. Pero el chico estaba convencido de que estaba en el bosque. Así que se decidió a hablar con aquella mujer para saber todo acerca de esa dichosa leyenda.
- necesito saberlo
- de cualquier forma quizás no haya solución Alex… ningún niño perdido en ese lugar a regresado. Se dice que en ese lugar vive una anciana que es la que los captura.
- pero… ¿porque no la detienen?
- porque nadie la ha visto en realidad… se dice que se trata de un espíritu. El de una anciana de apellido Bakers que vivió hace un siglo por estos lugares. Se dice que la buscaban por practicar ritos extraños que incluía a niños pequeños. La gente del pueblo quiso hacer justicia en su propia mano y la persiguieron por el bosque. Se cuenta que con intenciones de matarla la acorralaron hasta que llego a un acantilado que hay en el bosque y que cayó al vacío.
- ¿y después que paso?
- la gente encontró en su casa cuerpecitos pequeños enterrados en la parte de atrás y pruebas suficientes para saber que practicaba rituales satánicos.
- pero murió ¿cierto?
- la leyenda parece decir que no… años después empezaron a desaparecer niños de nuevo y la gente aseguraba que era el mismísimo espíritu de aquella mujer que seguía bebiendo la sangre de los niños para nunca morir. Se dice que las flores que ella tocaba las volvía negras y que representaban las almas de los niños.
- ¿y porque no sube la policía para investigar?
- ya lo han hecho muchas veces pero nunca encuentran nada… parece ser que solo los niños pueden ver a la anciana y su escondite. Por ello desde pequeños se les dice que nunca se metan al bosque… pero tu hermana no hizo caso.
Alex no podía creerlo… todo el mundo parecía ya dar por perdida a su hermana… pero él se sentía culpable y responsable de su pérdida. Así que una mañana, muy decidido escapó del albergue en su búsqueda. Si lo que decía la mujer era cierto solo él podría encontrarla.
El bosque era inmenso… ellos solo conocían una pequeña parte que era hasta donde les había permitido su abuela cuando eran mas chicos. Así que todo le parecía nuevo.
Había ya pasado una hora de su andar y aun no encontraba seña alguna hasta que de repente entre los árboles parecía salir una voz
Ven hermanito...
Le pareció que Lucy lo llamaba pero por más que buscaba de donde provenía no localizaba su paradero exacto. Comprendió que quizás esa voz lo iba a guiar y la siguió.
Ven hermanito…
Ven con nosotras…
A cada paso que daba notaba extrañeza en aquella voz… pero su desesperación por encontrar a Lucy lo motivaba a seguir adelante en su búsqueda. Su camino ya era bastante largo y su temor a perderse y nunca encontrar a Lucy se hacía mayor. Hasta que por fin sintió como si hubiera llegado.
Algunos metros mas adelante encontró flores extrañas, negras completamente, iguales a la que aquel día Lucy le mostró en su habitación. El pequeño sabía que estaba cerca de dar con el paradero de su hermana… pero tenía miedo de cómo la iba a encontrar…
“Ven con nosotras”… ¿hablaba de ella y de… la vieja Bakers?
Estaba ya exhausto… el camino era muy difícil… la fuerza del viento era ya muy descarado y escandaloso, por momentos sentía que el aire mismo quería detener su camino y hacerlo regresar al pueblo sano y salvo. Alex pensó en regresar y olvidar todo… pero estaba convencido de que podría encontrar a su hermana, que lo que los demás no habían podido él iba a lograrlo.
Agudizó el oído pero ya no escuchaba los llamados aquellos. Detrás de una pequeña colina por fin pudo ver a unos 40 metros de distancia una enorme cueva. La entrada parecía tener unos 10 metros de alto, enclavada en la base de la montaña y rodeada por viejos árboles cuyas ramas señalaban el camino hacia la entrada. Parecía que a capricho la naturaleza había señalado el camino hacia la cueva. A los lados millares de flores negras.
Con un valor inusitado se acercó hacia la cueva… sentía como el viento se había calmado para dar paso a un silencio sepulcral. Parecía como si el tiempo se hubiera detenido en esos instantes y los animales hubieran desaparecido pues no emitían ruido alguno.
Sin tener noción del peligro que podría correr o de lo que sus ojos encontrarían entro lentamente hacia lo oscuro de aquella cueva. No podía ver casi nada, recordó que tenía en la bolsa de su sweter una cajita de cerillos con algunos cuantos aún sin usar.
Aquella pequeña luz lo acompañaba en su trayecto pero solo le servía para que pudiera ver por donde caminaba. No era de mucha utilidad esa pobre iluminación, además tenía muy pocos cerillos, así que tenía que buscar una manera de iluminar mejor y por más tiempo. Decidió quitarse el sweter, buscó en el piso un pedazo de madera, enrolló la prenda y la acercó a la flama del cerillo.
Con esa pequeña antorcha siguió su camino… pudo observar que las paredes de la cueva estaban pintadas con sangre. Contenían extraños signos que él no comprendía.
Cada paso que daba le infundía más miedo. Estaba solo, quien sabe en dónde y sin comprender qué era a lo que se enfrentaba. Si lo que la leyenda de ese pueblo era cierto, estaba en la morada de una anciana loca. La misma que posiblemente era culpable de haber secuestrado a su hermana.
Quizás él correría con la misma suerte… pero no podía olvidarse de ella y dejarla en aquel extraño lugar.
Ya había caminado varios metros sin éxito alguno…
- ¿Lucy?.... ¿estás aquí?.... – gritaba temerosamente sin obtener respuesta
Su corazón palpitaba cada vez con mas fuerza.
- Responde por favor –
El único sonido que se percibía era el del fuego que poco a poco se consumía… se acababa el tiempo de la luz y la oscuridad pronto reinaría en todo ese lugar… se terminaría su esperanza y quizás hasta podría perderse en su camino de regreso. Encontró una serie de túneles que hacían mucho más difícil el retorno.
Cabizbajo y triste por haber fracasado regresó sus pasos para salir cuanto antes de la cueva. Tenía mucho frío y sus piernas empezaban a temblar sin control. Tenia miedo y además se sentía derrotado. Había perdido a Lucy.
Quedaba cada vez menos luz de la pequeña antorcha… el fuego comenzaba a consumir el pedazo de madera y él aun no encontraba la salida. Juraba que hacia la izquierda había venido pero de repente notaba que estaba en un lugar diferente… ¡se había perdido!.
El pánico se hizo presa del pequeño cuando tuvo que tirar al suelo el madero y veía como lentamente se terminaba el fuego. ¿Qué iba a hacer?¿sería esa su perdición?
Estaba cansado y muerto de frío. Su corazón no lo dejaba tranquilo y se sentía acabado. Ya no veía nada… se sentó en el suelo sin saber que hacer.
De repente sintió un calor muy grande… levantó la mirada pero no supo de donde provenía aquella sensación. Se oyó una risa lejana y pasos.
Alex temblaba pues sabía que se trataba de la vieja Bakers y que iría por él como lo hizo con Lucy. En ese instante reconoció una voz detrás de él que lo llamaba por su nombre.
- ¡Lucy!... ¡estas bien!
Pero la chica no respondió, dio media vuelta y caminó. Llevaba una antorcha en la mano que iluminaba lo que parecía ser un camino que el pequeño no había notado.
- ¡Lucy, esperame!
Alex notó que la chica quería que lo siguiera pues a sus espaldas los pasos y las risas de aquella anciana se acercaban. Prefirió no replicar nada y pedir explicaciones a su hermana cuando estuvieran a salvo y la siguió a toda prisa.
El camino era complicado, parecía que el chico se había perdido aún mas de lo que creía en un principio, su hermana se encontraba siempre alejada y no podía distinguirla, mas bien seguía a la luz del fuego que le mostraba el camino.
Después de unos minutos logro ver la luz de la salida y de repente no pudo localizar a su hermana.
- ¿Lucy?.... ¿Dónde estás? – gritó desesperado
Pensó que quizás ya habría salido y lo esperaba afuera así que por fin salió… pero no la encontró.
- ¿Qué había pasado?... ¿Dónde estaba?
Alex tenia muchas dudas e ideas en la cabeza que no lo dejaban tranquilo. En aquel momento sintió la necesidad de mirar hacia la entrada de la cueva y finalmente pudo ver a Lucy que estaba de pie, sin moverse.
El pequeño se quedó petrificado y sin poder decir palabra alguna. Lucy se acercó lo demasiado como para notarse en su blanco cuello muestras de heridas, sangre en sus rasgadas ropas… y mucho dolor en su rostro.
- Lucy… ven… ¡salgamos de aquí! – alcanzo a decirle en voz baja
La niña sin mover siquiera los labios le dijo:
- vete… salva tu alma y pide por la mía y mi descanso
- Pero…ven, vamonos a casa…
- Ya es tarde, sálvate tu y no regreses nunca a este lugar, vive tu vida y se muy feliz, vete de una vez, no hagas caso a lo que escuches… no es mi voz aquella que te pida quedarte en este lugar… te amo Alex
Alex se quedó sin decir nada mientras su hermana daba la media vuelta y regresaba a la cueva aquella. Llevaba un paso lento, la desesperanza en cada movimiento suyo podía ser notada por el pequeño. Al llegar a la entrada de esa enorme y oscura cueva lo miró por última vez… de repente entre las sombras apareció una anciana de vestiduras negras que la tomó con una esquelética y putrefacta mano
… y se la llevó hacia la oscuridad
Y eso es lo último que supe de mi hermana Lucía… la sigo viendo solo en sueños, en sueños de juegos infantiles, de risas y de tiempos felices.
Prefiero recordar los momentos buenos y nunca hablar de aquel verano.
Lo único que nunca olvido, es su sacrificio por mí.











3Comments
Una historia envolvente que te hace seguir leyendo hasta el final.
Buena historia, me ha gustado mucho.
Saludos
Hola Gonzalo lei la historia mas bien todas las historias y me parecen exelentes todas no tengo predileccion por ninguna la verdad
ojala pronto tengas otra por ahi
se que me gustara leerla
gracias y saludos
Efrain
Hola....solo te digo ke me enkanto tu historia, muy kreativa...aki te mando una pg de internet...de fan autores, ahi podras exponer tus historias y te las calificaran, a la vez ke tu podras leer textos ke te ayuden de inspiracion
felicidades
www.fanautores.com
pd.... aunke no lo krean...las rosas negras son mis favoritas
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