Tuesday, April 05, 2005

Caída

Cuando perdí a mis padres en aquel accidente de auto hace años, fue muy doloroso… pero nada se comparaba a como ahora me siento.

Mónica, la mujer de mi vida me había engañado… desde que la ví entrar al salón de clases sabía que era ella la mujer. La única que podría hacerme feliz… nos tratamos, nos hicimos muy buenos amigos y pasamos como tales muchos momentos muy hermosos.

La felicidad que sentía no cabía en mi cuerpo, mi corazón no era suficientemente grande para albergar tanta dicha. Mónica era el ángel que yo tanto había necesitado, el que tanto había esperado. Ella no tenía novio, la pretendía un tipo al que yo detestaba, un patán que no la amaba, sin sentimientos y que sólo le interesaba aprovecharse de las chicas del colegio. Yo se lo había dicho a ella, era inteligente y ella misma se había dado cuenta de las intenciones de aquel… no me preocupaba el que casi todos los días anduviera tras ella, yo estaba seguro que nada ni nadie se interpondría entre Mónica y yo.

Llegó el gran día en que me le iba a declarar, estaba completamente seguro de lo que hacia y muy feliz, aparte. Era la cena de graduación de la escuela preparatoria, había planeado todo meses antes, la invite para que fuera mi pareja y con el cobijo de aquella noche estrellada y con la complicidad de la luna llena le iba a demostrar mi gran amor. Seríamos la pareja mas feliz de todas.

Pero la pesadilla sucedió cuando llegué media hora antes de lo previsto, quería darle una sorpresa llevándole un enorme ramo de flores que había comprado con tantos esfuerzos. No me importaba el dinero, sino aquella noche… aquel “Sí”

Mi corazón, mis ilusiones y mis sueños cayeron como vidrio al suelo cuando la ví en la puerta de su casa con ese tipo… había ido por ella…

No espere explicaciones, me bastaba con lo que mis ojos veían y mi mente maquinaba… no supe que hacer, solo tire el ramo de flores y salí huyendo de aquella escena trágica.

Corrí sin rumbo fijo, ya sin corazón… todo lo que había soñado estaba ya desvanecido, acabado… ella me había engañado... jugado con mis sentimientos...

Sólo tenía una salida, me dirigí al puente y sin pensarlo dos veces pensé en quitarme la vida… mi dolor era insoportable… incalculable… mi mísera alma no podía sanar ya.

Por un instante todo el panorama cambió, ya no estaba en ese puente… sino en una montaña altísima… me encontraba justo en la parte más alta de ella… en un mundo gris, sin un solo ruido…

Yo ya no quise saber nada de nadie… la vida era un desastre para mí, me sentía como una pieza en un juego que no sabía como jugar… nadie notaría mi ausencia de este mundo… así que sin pensarlo más y con lágrimas que me fluían como ríos furiosos en mis mejillas me arrojé.

Si no tenía el amor de ella, entonces era mejor no tener nada y terminar mi presencia en la tierra de una vez por todas.

La caída parece interminable… (¿Acaso era tan alto lo que había conseguido subir en vida?)

El aire me golpea con furia a la cara, la caída será muy dolorosa, pero nada comparado con el dolor que siento y que me motivó a hacer esto. No veo el final de la caída, oscuridad total es lo que logro ver allá abajo.

Miro a mi alrededor… siento como si hubiera entrado a un pozo enorme que no tiene fin… el frío cala mis huesos de una manera tan espantosa que siento como si se despedazaran dentro de mi cuerpo uno a uno… enseguida… como si fueran imágenes de una película, aparecen durante mi caída mortal una serie de neblina que toma formas conocidas… logro distinguirla a ella… quitándose a ese tipo de encima, mirando como llegaba yo en ese momento y con el corazón herido corría alejándome de aquella escena.

Pero… veo como ella me grita, se preocupa por mi… corre detrás de mí…

La veo llorando en el puente… no me alcanzó a tiempo, ya había saltado…

Esta muy triste… demasiado… veo que se culpa por lo que paso… ¿entonces… en verdad le duele?...

De repente siento una sensación muy poderosa que me invita a mirar hacia atrás, hacia la punta de la montaña de donde me aventé hace… ¿minutos?...¿horas?...¿lo sé realmente?...

Y veo con horror a Mónica ahí parada… esta llorando…

¿Qué hace ella aquí?...

Veo como camina hacia el final de la montaña con lágrimas en los ojos…

¡No!... ¡Tu no tienes que hacer esto!... ¡No te lances!...

Fue cuando comprendí que ella en verdad me amaba y que mi muerte la orillaría al suicidio a ella también.

Desesperado intento detener mi caída… ¡le grito con todas mis fuerzas que no lo haga, que la amo!... y me maldigo por no haberme dado cuenta y por no pensar en ella, en lo que mi muerte le afectaría… sólo pensaba en mi dolor… ahora… me he dado cuenta que ella me ama… no debo morir… ¡no!, ¡tengo que regresar a decirle lo que la amo!

¡No quiero morir!

¡Mónica, noooooooooooooooooooooo!

2Comments

Anonymous Anonymous said...

BUENO, A MI ME PARECIO MUY BUENO LA FORMA DE RELATAR LA MISMA REALIDAD.............

4:58 PM  
Anonymous Anonymous said...

HOLA...ESTA NOCHE..QUISE SABER DE TI...ESTOY AQUI COMO SIEMPRE...OJALA ESCRIBAS PRONTO...RECUERDA LAS PIRAMIDES, UN 14 DE FEBRERO..

6:46 PM  

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