Thursday, August 19, 2004

Río Carmín

Rojo carmín es el color ideal
aquel que brota lentamente
se hace pesado y pasmoso su recorrido
hacia su inconcebible final

Se formará un río
uno color carmín
que me conducirá
hacia el destino anhelado

Aquel de la salida fácil,
necesaria o desesperada
sea cual sea el motivo
ya no hay marcha atrás

Minuto a minuto aquella gota
que parecía pequeña
avanza muy segura de si
y crece conforme pasa el tiempo

El filo la dejó libre,
mi muñeca aún tiembla
la fuerza se pierde,
la conciencia se aleja

Es el río de la vida
el curso de muerte
todo en uno
y ahora... nada
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Tuesday, August 03, 2004

La Daga

El hombre me dice que lo haga... que es la única solución...

lo escucho sin necesidad de que me hable... lo oigo en mi mente.

Desde el principio supe que no era buena idea asistir a esas pláticas en aquel viejo teatro. Pero Carlos me insistía...
- vamos, verás que es chida -
- no lo se... me dan mala espina - le decía.
- te sentirás mejor, además es gratis -

Al final decidí entrar... después de todo estaba dispuesto a hacer cualquier cosa esa tarde, de mi hogar ya nada quería saber... y de mi padre menos. Todavía estaba fresca en mi mente aquella escena en la que me golpeaba reprochándome el haber dejado la escuela... vaya, como si a él le importara, ni siquiera está en la casa y ahora esto.

Ya no lo soportaba, desde que murió mi madre en ese accidente mi padre había sido aún mas duro conmigo, me odiaba, lo se. Nunca deseo tenerme y si no me abortaron fué por mi madre, ella no lo dejo. Eso lo supe porque él me lo grito hace días... era una carga para él y mejor me valía irme de la casa. Ya nada tenía que hacer... ni donde ir, somos de provincia y no tengo familiares aqui en la capital, más que mi amigo Carlos.

Es buena persona pero al igual que yo con problemas en su familia, sólo que él es autosuficiente desde hace años, se largó y aprendió a vivir solo. Se gana la vida a la mala... vende droga en la escuela y es muy bueno para evadir a los polis... nunca lo han atrapado. Es muy problemático pero creo que en el fondo por eso congeniamos. Lo conocí una vez que desesperado le compré una tacha... no sé como me vió que empezamos a platicar. Alguna vez me propuso que le entrara al negocio y que así podría salirme de la casa y vivir solo.

Algo en mí me mantenía en mi hogar aún cuando la familia en sí se hacía pedazos... mi madre nunca tuvo el valor suficiente de separarse de mi padre, creo que lo amaba de verdad. Y él le pagaba con borracheras y poniéndole el cuerno con cualquier puta que se cruzara en su camino. Era un bastardo, siempre se lo dije a mi madre. Quizás en el fondo yo tenía la esperanza de que podría en algun momento restaurar algo de mi familia o salvarla de alguna manera... pero ya estaba harto.

Por eso aquel día le grité sus verdades en su cara, discutimos, me golpeó y me largé de una buena vez.

Después llegué con Carlos, le conté todo y me salió conque lo acompañara... que me iba a sentir mucho mejor con sus amigos.

Me comentó que sus amigos y él se reunían en un antigüo teatro abandonado... que era muy chido y que me ayudarían muchísimo. No estaba yo muy convencido pero después de todo no tenía otro sitio donde ir.

El primer día yo no sabía que esperar... parecía un grupo religioso o algo así... hablaban y hablaban, sobre todo uno que parecía su líder... me presentaron ante ellos, obviamente nos drogaban... solo que nunca supe qué tipo de droga era, ninguna comercial o que yo hubiera probado antes. Sea lo que haya sido me gusto mucho... era magnífica... sentía un calor en todo el cuerpo y una sensación de bienestar inmensa.

Conforme fueron pasando las "reuniones" veía que me presentaban a más y más gente... Carlos se veía ya muy inmiscuido con ellos, digamos que yo apenas me "iniciaba" pues a él y a otros chavos los metían a un cuarto en el fondo. Nunca me dijo que era lo que hacían. Pero yo lo veía a él feliz. No tenía a nadie en el mundo y vivia en un miserable cuartucho pero nunca se quejaba de nada... me había dado alojamiento con él y apenas y comíamos. No tanto porque no tuvieramos dinero, más bien porque no sentía hambre; cosa rara pues siempre había sido un tragón de primera pero desde que me había metido en el grupo mi hambre se había controlado. Lo que sí esque anhelaba la droga que siempre nos regalaban.

Era raro pues la policía nunca nos molestaba, como si no se dieran cuenta o no les importara que existíamos... una vez la "reunión" fue distinta... mientras escuchábamos al pastor (como le gustaba le dijeramos) me dí cuenta que varios niños entraban a ese misterioso cuarto. Niños pequeños de escasos 5 o 6 años. Alguna vez quise meterme para curiosear pero no me lo permitieron, ese lugar era reservado, me decían.

Mi vida parecía tener algo de sentido, lo único que se nos pedía era distribuir tachas en escuelas y a cambio de eso en ese lugar nos daban buena comida, ropa y un gran sentimiento de ser una familia... un grupo de personas que valíamos. El pastor nos recordaba lo valiosos que cada uno de nosotros éramos y a cambio de nuestra lealtad nos prometía felicidad.

- nunca les faltará nada, pronto tendrán todo lo que deseen... - nos decía constantemente.

Ya me había olvidado de mi hogar, ni siquiera me acordaba de Joaquin, mi pequeño hermano el cual había hecho que mi padre explotara continuamente con mi mamá:

"Perra maldita, ¿no te bastaba con un hijo?, ¡no soportare otra boca que alimentar en mi casa!"

Yo ignoraba a Joaquin, tenía ya bastantes problemas existenciales como para preocuparme por donde andaba, mi padre lo ponía a pedir limosna en calles cercanas a la casa... igual que como hizo conmigo cuando era chico, solo que quería que terminara la preparatoria para ponerme a trabajar y lo mantuviera. Cuando me salí de mi casa nunca supe el destino que le depararía a mi hermano.

- muy pronto podras ser como yo - me decía Carlos.

Mi ansiedad me consumía, quería ese honor de obtener la felicidad que tanto nos prometía el pastor... ya tenía meses con ellos, ya me tocaba pasar a otro nivel... la droga que me daban a diario ya no era suficiente... hasta que un día desesperado fuí y se lo grité al pastor...

- ¿crees estar listo para recibir tal regalo? - me preguntó.
- si, haré lo que sea... lo necesito, por favor... - le pedí de rodillas.

La cita era ese mismo día a las 12 de la noche. Era privado y Carlos me acompañaría. Por fin podría saber lo que tanto ocultaban en ese misterioso cuarto y sobre todo alcanzaría la felicidad que nunca en mi vida había experimentado. Golpes y gritos era el resumen de ella.

Me pidieron que me quitara la camisa y los zapatos antes de entrar... cuando lo hice fue impactante... docenas de hombres vestidos con capuchas negras a los lados, jóvenes compañeros de grupo y el mismo Carlos hincados y al frente un altar. Era de piedra pero labrado de alguna manera y con motivos muy extraños. Junto a él estaba un hombre desnudo con marcas simbólicas en el pecho, brazos y piernas. Me llamó.

Estaba nervioso pero a la vez fascinado... algo había ahí que me hacía sentirme bien. Parecía sacado de una fantasía o más bien... de una pesadilla.

- serás uno de los elegidos - me dijo el hombre

Yo estaba sudando y mi respiración era agitada. Estaba dispuesto a hacer lo que fuera... por momentos me sentía ajeno a mi propia vida... mi cabeza me daba vueltas... sacó un recipiente con un líquido...

En eso con un movimiento de la mano llamó a dos encapuchados que trajeron un costal, lo pusieron sobre el altar y el tipo vació el contenido del recipiente sobre el bulto aquél.

Yo sentía mi corazón a punto de estallar, era ya insoportable el deseo de tener aquello que tanto me prometieron... mi vida la daría por eso... ni siquiera me di cuenta en qué momento empezaron a comer los demás "elegidos"... de repente ví que Carlos engullía un tipo de carne y su boca salpicaba sangre...

Fué en ese momento en que pareció que un momento de lucidez llenó mi ser...

-Dios mío, que es esto...- me dije en voz baja
-Ya es muy tarde para acordarte de Él... ya no le perteneces ni le importas - escuché.

Pero nadie me lo había dicho... provenía de arriba, no había visto que en aquel lugar había un estrado oscuro, se encontraba en la más profunda tiniebla y a pesar de que no parecía haber nadie de ahí podía jurar que escuché eso...

En ese momento el tipo que estaba desnudo junto a mí descubrío ante mis ojos el contenido del bulto: era Joaquin.

Me quedé sin habla... era mi hermano, sedado o dormido... pero vivo aún.

Mi frente bañada en sudor y mis manos temblorosas eran la constante en aquel momento... ¿que demonios era eso?¿porqué lo hacía?...

El tipo me dió una gran daga... aún escurría sangre, seguramente de los niños que acababan de ser destazados y que en ese momento eran comidos por todos aquellos... aquellas bestias... chacales humanos... iguales que... ¿yo?

- hazlo - me dijo el tipo... y me dio la daga

En este momento la tengo en mis manos... levantada... el filo brilla y mi mano parece firme, parece dispuesta a hacerlo... mi hermano dormido parece estar a punto de despertar, para ver como yo lo mato...

Parece que de las sombras sale un poco el ser extraño que me habla sin que nadie mas lo escuche... parece un hombre...

- hazlo hijo mío... sólo hazlo -


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