Rosy
Sabiéndose heredero de esa vieja casona parecería que su futuro estaba asegurado… fácilmente podría venderla a un elevado costo y mudarse a la gran ciudad y vivir cómodamente.
Nunca pensó en irse a vivir a esa vieja casa a las afueras de la ciudad, su estilo de vida era muy moderno y disfrutaba de los placeres de la tecnología y demás comodidades actuales. Pero su manera de ser tan superficial lo había llenado de escepticismo ante historias acerca de un espíritu que habitaba esa casa. Escuchar esas historias de los habitantes cercanos a la casa y también de su propio abuelo que en el lecho de muerte le había prohibido tanto a él como a sus hermanos acercarse siquiera a aquella casa, lo molestaba.
Todos sus pensamientos eran lógicos y no tenían cabida en su cabeza historias de fantasmas o cosas llamadas “paranormales”, él siempre estuvo del lado de la razón, la ciencia y la lógica… no creía en supercherías pues tenía la firme idea de que eso solo servía para asustar a gente ignorante.
Fue por eso que a la muerte de su abuelo él mismo eligió que su herencia fuera aquella casa, de todos los familiares del viejo, él era el único que no temía hacerse cargo de ella y pensaba que era una estupidez el olvidar aquella propiedad.
Y para demostrar a todos que no existía nada raro en ese lugar les aseguró que se quedaría solo una noche ahí. No falto el que le advirtiera de lo que estaba a punto de hacer… pero él no los escucho. Le habían comentado que un infante se aparecía en el jardín, una niña pequeña que supuestamente había muerto o desaparecido en aquel lugar hace muchísimos años. Y sus apariciones fueron la supuesta causa de muertes en familiares y en el hecho de que su estirpe se mudara a la ciudad.
- Historias para asustar niños- respondía.
Según lo que había escuchado la niña se aparecía a la 1 de la madrugada, día a día. Él ni siquiera tomaba en cuenta el paso del tiempo, se sentó en un sillón de la amplia sala a leer un libro. Como a eso de las 11 se iría a dormir.
Cayó la noche, había terminado su lectura… no tenía mucho que hacer pues al irse a pasar solo una noche ahí lo había obligado a no llevarse nada consigo, más que su libro y algo de comida para la noche. Más que saborearse sus alimentos pensaba en lo orgulloso que regresaría al día siguiente al restregarles en la cara a todos que él había pasado la noche en la casa “embrujada”. Que eran tonterías y que no había visto absolutamente nada.
Se encontraba ya en la habitación cuando a lo lejos le parecía escuchar algo… parecía una canción o algo…
No le dio mayor importancia y se tapó con las gruesas sábanas bajo las que trataba de dormir… pero esa melodía se hacía mas y mas clara…
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
Se quedó callado… quieto… quería estar seguro de haberlo escuchado… pasaron escasos segundos… y regresó más fuerte.
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
Era bastante extraño escuchar eso pues nadie vivía cerca de alli y era poco probable que un niño estuviera despierto jugando a esas horas de la noche… además hacía mucho frío.
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
- ¿Qué es esa cosa ? - pensaba.
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
Empezaba a molestarle… no terminaba esa melodía tan extraña… se metía en su cabeza.
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
- maldita sea, veré que cosa es- se dijo.
Al momento de levantarse de la cama y conforme bajaba las escaleras parecía aumentar de intensidad esa cosa… más y más…. Hacía un frío espantoso…
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
Se asomó tembloroso a la ventana que daba al jardín… y ahí parada junto al viejo y oxidado columpio la vió… por fin sabía con certeza el orígen de ese infantil, pero no por eso inocente, canto.
Era un pequeña niña de escasos 5 o 6 años… vestida muy a la usanza antigua con vestido de encajes y moños muy descuidado y descolorido, cabello desmarañado, descalza… pero lo que más llamaba su atención era la forma de su rostro: redondo completamente y con unos ojos enormes… abiertos… no parecía pestañear nunca… los ojos eran completamente negros y lo miraban fijamente. Prácticamente no tenía nariz y contaba con una boca muy pequeña… que no abría… no presentaba gesto alguno en su carita.
Él se quedó pasmado ante esa insólita y demacrada figura infantil… era la niña de la cual le había hablado su abuelo antes de fallecer… o más bien, su espíritu…
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
Por increíble que parecía ella cantaba aún sin moverse… pero no dejaba de entonar su melodía.
Esa melodía que le perforaba el cerebro y que en sus peores pesadillas estaba siempre presente. La ansiedad de hacerla callar iba en aumento pero su miedo era inmenso… no sabía que hacer, la niña seguía ahí parada sin intenciones de irse…
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
Pasaban lo minutos… largos, muy largos… él ni se inmutaba, pensaba y pensaba.. o quizás esperaba que todo terminara tan repentinamente como empezó…
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
Un viento helado era la constante en el ambiente… ni un ruido externo se escuchaba, solo la melodía, una y otra vez… parecía como si la naturaleza estuviera atenta escuchando entonar a la pequeña su tonito… y él en medio de todo, como un insecto perdido en un lugar ajeno, que no sabía ni siquiera qué hacer…
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
El miedo era indescriptible, sus nervios estaban a punto de explotar y esa maldita melodía no tenía fin… el viejo reloj de repente pareció despertar: sus viejas manecillas volvieron a caminar…- ¿pero como es posible?, ¡¡si tenía años sin funcionar!!- se preguntaba incrédulo.
Ahora ya tenía dos ruidos insoportables en su cabeza, dos que lo atormentaban como sierras que cortaban sin cesar su poca cordura que aún tenía… era un concierto de locuras… miró la hora… era la 1 de la madrugada y segundos… ¡¡a la 1 empezó a funcionar el infernal reloj!!.
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
Era demasiado, sea lo que sea eso que estaba viviendo no tenía razón de ser ni lógica posible, era una pesadilla… el silencio... era terrible...
- ¡¡callaté!!.... ¡no existes!....¡ largate!- exclamó
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
- ¡¡Cállate!! ¡Maldita seas!... ¡malditaaaa! – gritaba con pavor el hombre
Fué tal la desesperación que salió trastabillando de la casa… se llevaba las manos a la cabeza como un desquiciado… se dirigió hacia el espectro con la respiración y el corazón a todo lo que podía dar… sudaba a mares, no sabía qué era lo que iba a ser, pero caminaba hacia ella…
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
- ¡¡Te he dicho que te call…!! – no terminó de gritar cuando… ella en un súbito acto apareció frente a él… y sonrió…
Nunca más se supo de él.
Cuentan algunos vecinos que Rosy sigue apareciéndose a la misma hora cerca de los columpios… jugará eternamente.
Nunca pensó en irse a vivir a esa vieja casa a las afueras de la ciudad, su estilo de vida era muy moderno y disfrutaba de los placeres de la tecnología y demás comodidades actuales. Pero su manera de ser tan superficial lo había llenado de escepticismo ante historias acerca de un espíritu que habitaba esa casa. Escuchar esas historias de los habitantes cercanos a la casa y también de su propio abuelo que en el lecho de muerte le había prohibido tanto a él como a sus hermanos acercarse siquiera a aquella casa, lo molestaba.
Todos sus pensamientos eran lógicos y no tenían cabida en su cabeza historias de fantasmas o cosas llamadas “paranormales”, él siempre estuvo del lado de la razón, la ciencia y la lógica… no creía en supercherías pues tenía la firme idea de que eso solo servía para asustar a gente ignorante.
Fue por eso que a la muerte de su abuelo él mismo eligió que su herencia fuera aquella casa, de todos los familiares del viejo, él era el único que no temía hacerse cargo de ella y pensaba que era una estupidez el olvidar aquella propiedad.
Y para demostrar a todos que no existía nada raro en ese lugar les aseguró que se quedaría solo una noche ahí. No falto el que le advirtiera de lo que estaba a punto de hacer… pero él no los escucho. Le habían comentado que un infante se aparecía en el jardín, una niña pequeña que supuestamente había muerto o desaparecido en aquel lugar hace muchísimos años. Y sus apariciones fueron la supuesta causa de muertes en familiares y en el hecho de que su estirpe se mudara a la ciudad.
- Historias para asustar niños- respondía.
Según lo que había escuchado la niña se aparecía a la 1 de la madrugada, día a día. Él ni siquiera tomaba en cuenta el paso del tiempo, se sentó en un sillón de la amplia sala a leer un libro. Como a eso de las 11 se iría a dormir.
Cayó la noche, había terminado su lectura… no tenía mucho que hacer pues al irse a pasar solo una noche ahí lo había obligado a no llevarse nada consigo, más que su libro y algo de comida para la noche. Más que saborearse sus alimentos pensaba en lo orgulloso que regresaría al día siguiente al restregarles en la cara a todos que él había pasado la noche en la casa “embrujada”. Que eran tonterías y que no había visto absolutamente nada.
Se encontraba ya en la habitación cuando a lo lejos le parecía escuchar algo… parecía una canción o algo…
No le dio mayor importancia y se tapó con las gruesas sábanas bajo las que trataba de dormir… pero esa melodía se hacía mas y mas clara…
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
Se quedó callado… quieto… quería estar seguro de haberlo escuchado… pasaron escasos segundos… y regresó más fuerte.
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
Era bastante extraño escuchar eso pues nadie vivía cerca de alli y era poco probable que un niño estuviera despierto jugando a esas horas de la noche… además hacía mucho frío.
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
- ¿Qué es esa cosa ? - pensaba.
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
Empezaba a molestarle… no terminaba esa melodía tan extraña… se metía en su cabeza.
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
- maldita sea, veré que cosa es- se dijo.
Al momento de levantarse de la cama y conforme bajaba las escaleras parecía aumentar de intensidad esa cosa… más y más…. Hacía un frío espantoso…
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
Se asomó tembloroso a la ventana que daba al jardín… y ahí parada junto al viejo y oxidado columpio la vió… por fin sabía con certeza el orígen de ese infantil, pero no por eso inocente, canto.
Era un pequeña niña de escasos 5 o 6 años… vestida muy a la usanza antigua con vestido de encajes y moños muy descuidado y descolorido, cabello desmarañado, descalza… pero lo que más llamaba su atención era la forma de su rostro: redondo completamente y con unos ojos enormes… abiertos… no parecía pestañear nunca… los ojos eran completamente negros y lo miraban fijamente. Prácticamente no tenía nariz y contaba con una boca muy pequeña… que no abría… no presentaba gesto alguno en su carita.
Él se quedó pasmado ante esa insólita y demacrada figura infantil… era la niña de la cual le había hablado su abuelo antes de fallecer… o más bien, su espíritu…
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
Por increíble que parecía ella cantaba aún sin moverse… pero no dejaba de entonar su melodía.
Esa melodía que le perforaba el cerebro y que en sus peores pesadillas estaba siempre presente. La ansiedad de hacerla callar iba en aumento pero su miedo era inmenso… no sabía que hacer, la niña seguía ahí parada sin intenciones de irse…
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
Pasaban lo minutos… largos, muy largos… él ni se inmutaba, pensaba y pensaba.. o quizás esperaba que todo terminara tan repentinamente como empezó…
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
Un viento helado era la constante en el ambiente… ni un ruido externo se escuchaba, solo la melodía, una y otra vez… parecía como si la naturaleza estuviera atenta escuchando entonar a la pequeña su tonito… y él en medio de todo, como un insecto perdido en un lugar ajeno, que no sabía ni siquiera qué hacer…
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
El miedo era indescriptible, sus nervios estaban a punto de explotar y esa maldita melodía no tenía fin… el viejo reloj de repente pareció despertar: sus viejas manecillas volvieron a caminar…- ¿pero como es posible?, ¡¡si tenía años sin funcionar!!- se preguntaba incrédulo.
Ahora ya tenía dos ruidos insoportables en su cabeza, dos que lo atormentaban como sierras que cortaban sin cesar su poca cordura que aún tenía… era un concierto de locuras… miró la hora… era la 1 de la madrugada y segundos… ¡¡a la 1 empezó a funcionar el infernal reloj!!.
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
Era demasiado, sea lo que sea eso que estaba viviendo no tenía razón de ser ni lógica posible, era una pesadilla… el silencio... era terrible...
- ¡¡callaté!!.... ¡no existes!....¡ largate!- exclamó
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
- ¡¡Cállate!! ¡Maldita seas!... ¡malditaaaa! – gritaba con pavor el hombre
Fué tal la desesperación que salió trastabillando de la casa… se llevaba las manos a la cabeza como un desquiciado… se dirigió hacia el espectro con la respiración y el corazón a todo lo que podía dar… sudaba a mares, no sabía qué era lo que iba a ser, pero caminaba hacia ella…
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
- ¡¡Te he dicho que te call…!! – no terminó de gritar cuando… ella en un súbito acto apareció frente a él… y sonrió…
Nunca más se supo de él.
Cuentan algunos vecinos que Rosy sigue apareciéndose a la misma hora cerca de los columpios… jugará eternamente.










