Wednesday, July 21, 2004

Rosy

Sabiéndose heredero de esa vieja casona parecería que su futuro estaba asegurado… fácilmente podría venderla a un elevado costo y mudarse a la gran ciudad y vivir cómodamente.
 
Nunca pensó en irse a vivir a esa vieja casa a las afueras de la ciudad, su estilo de vida era muy moderno y disfrutaba de los placeres de la tecnología y demás comodidades actuales. Pero su manera de ser tan superficial lo había llenado de escepticismo ante historias acerca de un espíritu que habitaba esa casa. Escuchar esas historias de los habitantes cercanos a la casa y también de su propio abuelo que en el lecho de muerte le había prohibido tanto a él como a sus hermanos acercarse siquiera a aquella casa, lo molestaba.
 
Todos sus pensamientos eran lógicos y no tenían cabida en su cabeza historias de fantasmas o cosas llamadas “paranormales”, él siempre estuvo del lado de la razón, la ciencia y la lógica… no creía en supercherías pues tenía la firme idea de que eso solo servía para asustar a gente ignorante.
 
Fue por eso que a la muerte de su abuelo él mismo eligió que su herencia fuera aquella casa, de todos los familiares del viejo, él era el único que no temía hacerse cargo de ella y pensaba que era una estupidez el olvidar aquella propiedad.
 
Y para demostrar a todos que no existía nada raro en ese lugar les aseguró que se quedaría solo una noche ahí. No falto el que le advirtiera de lo que estaba a punto de hacer… pero él no los escucho. Le habían comentado que un infante se aparecía en el jardín, una niña pequeña que supuestamente había muerto o desaparecido en aquel lugar hace muchísimos años. Y sus apariciones fueron la supuesta causa de muertes en familiares y en el hecho de que su estirpe se mudara a la ciudad.
 
-         Historias para asustar niños- respondía.
 
Según lo que había escuchado la niña se aparecía a la 1 de la madrugada, día a día. Él ni siquiera tomaba en cuenta el paso del tiempo, se sentó en un sillón de la amplia sala a leer un libro. Como a eso de las 11 se iría a dormir.
 
Cayó la noche, había terminado su lectura… no tenía mucho que hacer pues al irse a pasar solo una noche ahí lo había obligado a no llevarse nada consigo, más que su libro y algo de comida para la noche. Más que saborearse sus alimentos pensaba en lo orgulloso que regresaría al día siguiente al restregarles en la cara a todos que él había pasado la noche en la casa “embrujada”. Que eran tonterías y que no había visto absolutamente nada.
 
Se encontraba ya en la habitación cuando a lo lejos le parecía escuchar algo… parecía una canción o algo…
 
No le dio mayor importancia y se tapó con las gruesas sábanas bajo las que trataba de dormir… pero esa melodía se hacía mas y mas clara…
 
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
 
Se quedó callado… quieto… quería estar seguro de haberlo escuchado… pasaron escasos segundos… y regresó más fuerte.
 
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
 
Era bastante extraño escuchar eso pues nadie vivía cerca de alli y era poco probable que un niño estuviera despierto jugando a esas horas de la noche… además hacía mucho frío.
 
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
 
-         ¿Qué es esa cosa ? - pensaba.
 
 
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
 
Empezaba a molestarle… no terminaba esa melodía tan extraña… se metía en su cabeza.
 
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
 
-         maldita sea, veré que cosa es- se dijo.
 
Al momento de levantarse de la cama y conforme bajaba las escaleras parecía aumentar de intensidad esa cosa… más y más…. Hacía un frío espantoso…
 
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
 
 
Se asomó tembloroso a la ventana que daba al jardín… y ahí parada junto al viejo y oxidado columpio la vió… por fin sabía con certeza el orígen de ese infantil, pero no por eso inocente, canto.
 
Era un pequeña niña de escasos 5 o 6 años… vestida muy a la usanza antigua con vestido de encajes y moños muy descuidado y descolorido, cabello desmarañado, descalza… pero lo que más llamaba su atención era la forma de su rostro: redondo completamente y con unos ojos enormes… abiertos… no parecía pestañear nunca… los ojos eran completamente negros y lo miraban fijamente. Prácticamente no tenía nariz y contaba con una boca muy pequeña… que no abría… no presentaba gesto alguno en su carita.
 
Él se quedó pasmado ante esa insólita y demacrada figura infantil… era la niña de la cual le había hablado su abuelo antes de fallecer… o más bien, su espíritu…
 
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
 
Por increíble que parecía ella cantaba aún sin moverse… pero no dejaba de entonar su melodía.
 
Esa melodía que le perforaba el cerebro y que en sus peores pesadillas estaba siempre presente. La ansiedad de hacerla callar iba en aumento pero su miedo era inmenso… no sabía que hacer, la niña seguía ahí parada sin intenciones de irse…
 
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
 
Pasaban lo minutos… largos, muy largos… él ni se inmutaba, pensaba y pensaba.. o quizás esperaba que todo terminara tan repentinamente como empezó…
 
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
 
Un viento helado era la constante en el ambiente… ni un ruido externo se escuchaba, solo la melodía, una y otra vez… parecía como si la naturaleza estuviera atenta escuchando entonar a la pequeña su tonito… y él en medio de todo, como un insecto perdido en un lugar ajeno, que no sabía ni siquiera qué hacer…
 
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
 
El miedo era indescriptible, sus nervios estaban a punto de explotar y esa maldita melodía no tenía fin… el viejo reloj de repente pareció despertar: sus viejas manecillas volvieron a caminar…- ¿pero como es posible?, ¡¡si tenía años sin funcionar!!- se preguntaba incrédulo.
 
Ahora ya tenía dos ruidos insoportables en su cabeza, dos que lo atormentaban como sierras que cortaban sin cesar su poca cordura que aún tenía… era un concierto de locuras… miró la hora… era la 1 de la madrugada y segundos… ¡¡a la 1 empezó a funcionar el infernal reloj!!.
 
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
 
Era demasiado, sea lo que sea eso que estaba viviendo no tenía razón de ser ni lógica posible, era una pesadilla… el silencio... era terrible...
 
- ¡¡callaté!!.... ¡no existes!....¡ largate!- exclamó
 
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
 
-         ¡¡Cállate!! ¡Maldita seas!... ¡malditaaaa! – gritaba con pavor el hombre
 
Fué tal la desesperación que salió trastabillando de la casa… se llevaba las manos a la cabeza como un desquiciado… se dirigió hacia el espectro con la respiración y el corazón a todo lo que podía dar… sudaba a mares, no sabía qué era lo que iba a ser, pero caminaba hacia ella…
 
Lalalalalaaa… lalalaaaa…
 
-         ¡¡Te he dicho que te call…!! – no terminó de gritar cuando… ella en un súbito acto apareció frente a él… y sonrió…
 
Nunca más se supo de él.
 
Cuentan algunos vecinos que Rosy sigue apareciéndose a la misma hora cerca de los columpios… jugará eternamente.

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Saturday, July 10, 2004

El Espíritu

Angustia…

Sólo con eso he vivido todo este tiempo… no sé ni cuántos días han pasado… o meses.

No sé que puedo hacer, estoy aquí atrapado entre estas 4 paredes blancas. Desde aquel accidente tan extraño…

Por más que trato de recordar algún detalle que me muestre las respuestas que busco, que me dé una explicación, aunque sea sólo para saciar mi curiosidad, para conocer el origen de mi problema… o por lo menos para no pensar en mi patética situación actual…

Mil veces he desmembrado mi mente en busca de respuestas… pero sólo vagos recuerdos me llenan de más y mas incógnitas…

Era medianoche… iba rumbo a mi hogar después de una dura jornada de trabajo, todo parecía normal. Tuve que desviarme para llegar a mi retirada morada pues trabajos de construcción en la gran Avenida Principal no me dejaban cortar camino. Así que tuve que manejar por calles no muy concurridas y cruzar un tramo de la carretera para posteriormente retomar el rumbo hacia la ciudad.

Cansado y un poco molesto por la pérdida de tiempo manejaba sin mayores preocupaciones. Todo el camino por la carretera estaba solitario, demasiado diría yo, pero aún así suponía que era normal pues entre semana y a esas horas de la noche no era muy común encontrarme con tránsito… quizás camiones o trailers… pero de todos modos no había ni un alma.

No estoy seguro cómo fue exactamente… los detalles no los recuerdo pero… de repente mi radio (que traía encendida para hacerme un poco más llevadero el viaje) se apagó y el auto se detuvo. Me quede sentado sin saber que pensar o que hacer… traté de arrancar el auto pero no me respondía. Lo único que extrañamente seguía encendido era la luz del auto y los faros…

Saqué el celular y comprobé que no había señal y tampoco podía prenderlo…¿Qué pasaba?...

El silencio era sepulcral… me quedaba quieto y perfectamente escuchaba las manecillas de mi reloj avanzar… hasta que ese característico sonido se confundió con ruidos provenientes del exterior… mis nervios empezaron a hacer acto de aparición y mi corazón latía mas rápido de lo normal. No me movía parte por el temor y parte por el cada vez más fuerte aire frío que se sentía.

Los pasos parecía provenir de adelante y se escuchaban mas cercanos… hasta que las luces del coche me mostraron de donde provenían: un hombre que se acercaba muy lentamente a mi auto.

Por un momento mi alivio y la razón me anunciaban una posible ayuda a mi situación… quizás ese hombre podría ayudarme a arreglar el coche o por lo menos me podría indicar algún lugar cercano para hablar por teléfono y pedir ayuda. Pero conforme se acercaba podía distinguir sus rastros… se veía un poco raro, tenía la ropa muy arrugada y en ciertas partes un poco rasgada o rota. Polvo cubría su cara y brazos. Como si se hubiese caído o algo así.

Le grité para pedirle ayuda, pero él no me respondía, solo se acercaba al auto… caminaba… caminaba…

Por un momento temí que fuera un asaltante o quisiera hacerme daño. Hasta que se detuvo justo enfrente de mi auto. Yo salí del mismo con cuidado y con voz un tanto insegura y temblorosa le pregunté que quién era.

- Un amigo – me contestó con voz ronca
- ¿sabe?, mi auto se averío a mitad del camino y mi celular no funciona, ¿podría usted ayudarme o indicarme algún sitio cercano para hablar por teléfono? – le cuestioné
- No, pero usted puede ayudarme a mí – me dijo

En ese momento recuerdo que por alguna extraña razón los faros empezaron a emitir más luz de la normal… tanta que alumbraba un poco más el camino… y fue entonces cuando distinguí un auto a unos metros de donde el mío se había detenido y que por la oscuridad de la noche y la pobre luz que salía de mi auto no había visto. Me fijé un poco más y distinguí el auto totalmente destrozado y volcado, vidrios y fierros torcidos por doquier y atascado entre la ventana el cuerpo de un ser humano. Yacía ahí tirado sin mostrar signos de vida.

Pero en el momento en que fijé mas la vista en aquella persona tirada en el suelo sentí un viento helado recorrer todo mi cuerpo… ¡era la misma persona que estaba enfrente de mi auto!... ¡el mismo hombre!

Me quedé sin poder pronunciar palabra, tratando de sacar conjeturas razonables ante aquella escena…

- ¿Qué es lo que quiere de mí? – con nerviosismo le pregunté.

Cuando lo miré con horror comencé a ver como sangre le empezaba a brotar por todos lados y la cara empezaba a desfigurarse… no daba crédito a lo que mis ojos me mostraban…

Sentí miedo cuando me miró y dijo:

- Tu vida –

Desde ese instante no supe que fue de mí… cuando al parecer recobre la conciencia me encontraba aquí encerrado en algún tipo de lugar. No hay nada, es una prisión mental pues no se qué hacer, cómo salir o a quién pedir ayuda.

Ni siquiera sé cuanto tiempo ha pasado desde aquella noche, no estoy viviendo, sólo me encuentro atrapado aquí sin poder salir, sin poder ver a nadie… sólo me encuentro aquí hincado esperando algo o a alguien.

No sé que será de mi… es como una pesadilla que no comprendo, que no tiene explicación alguna… me volveré loco aquí dentro… ni siquiera sé si vivo o no… quizás sí sea esto una pesadilla…

De la cual no se cómo despertar…
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Saturday, July 03, 2004

Una Historia de amor

Alfonso siempre la amó.

Aún cuando Rodrigo, su mejor amigo y compañero de la universidad le preguntaba y le preguntaba si le gustaba o no esa chica. La nueva, una joven muy hermosa llamada Sandra que acababa de inscribirse a los cursos. Ella provenía de un poblado cercano y se había mudado con su familia.

Desde el primer día que la vio Alfonso quedó anonadado con tal belleza, para él no había otra igual y siempre en las clases, en silencio… soñaba con ella, y le declaraba su amor una y otra vez.

En la realidad no se atrevía ni siquiera a mirarla, era tal su timidez que se conformaba con adorarla en secreto. Rodrigo era su confidente y era su único amigo, o mejor dicho, el único que se atrevía a hablarle a ese tipo tan antisocial y “extraño” como se le conocía a Alfonso en todos lados. Y es que su tipo no era precisamente el mas popular, era muy delgado, estatura promedio, su cuidado personal no existía y era en general de aspecto desagradable. Demasiado decían algunos. Debido a eso nunca fue popular con las chicas y siempre fue ignorado por los chicos.

Eso a él no le importaba, su mundo estaba muy bien definido y su exagerado fanatismo a las lecturas antiguas lo habían mantenido en una profunda soledad. Sus padres habían muerto en un accidente automovilístico cuando él era pequeño, así que desde su mayoría de edad había vivido totalmente sala en aquella vieja casona. Se podría decir que a la universidad sólo iba como pasatiempo y por obligación para terminar una carrera… y Sandra su único vínculo con el amor.

Rodrigo lo animaba a hablarle a Sandra y algunas veces tímidamente lo hacía… solo la saludaba y ella le sonreía, le caía en gracia su poco común manera de ser. Siempre con la complicidad de su amigo encontraba la forma de platicar unos minutos con ella o verla pasar cerca de él.

Había mantenido su silenciosa admiración hacia Sandra hasta que un día hizo algo que nunca se imaginó: tomo valor y fue a su casa a invitarla a cenar. La emoción por la cita sorpresa era algo que no podía controlar, una extraña sensación de alegría guardaba en su corazón. Además aprovechaba el que Rodrigo había salido de viaje familiar para que así no lo molestara con sus juegos y burlas. Él quería actuar solo.

Así que fue… encontró la puerta de la entrada sin seguro, tomó la libertad de entrar pues su valor estaba en un punto tal que, estaba decidido a declararle el amor tan ferviente que sentía por ella. ¡Tantas veces había soñado ese momento!... una daga en el pecho sintió cuando la vio teniendo sexo con Rodrigo.

- Bueno, no te ofendas pero Sandra no es para ti amigo… - le dijo Rodrigo.

Su rabia se confundía con la decepción de la traición de su amigo. No pensó en nada ni contestó nada, solo se dirigió a la cocina mientras los dos en el sillón murmuraban, reían y comentaban la desdichada situación de Alfonso. Tomó un cuchillo y como una fiera se lanzo sobre su amigo. El impacto que esas imágenes dejaron en la mente de Sandra no la dejaron gritar, el ver como apuñalaba Alfonso a su mejor amigo hasta destazarlo no la movían, ni siquiera prestó resistencia cuando él se la llevaba cargada hasta su casa… seguía en shock.

Cuando la policía fue a hacer un interrogatorio a casa de Alfonso nunca se dieron cuenta de que ella se encontraba ahí en el sótano, la mordaza cumplía su cometido. Sus lágrimas no podían expresar tanta angustia y miedo. Las piernas dolían de tanta tensión… y él solo la miraba… le daba un poco de comida y siempre como una costumbre amorosa la besaba muy tiernamente antes de irse. Era un ritual amoroso extraño que a diario tenía Alfonso.

Pasaban los días… ella cada vez mas débil y desesperada lloraba y se quejaba pues sus piernas ya no la podían mantener en pie, sus brazos estaban morados de sostener el peso de su propio cuerpo y su demacrada cara había perdido la luz de juventud que siempre mostraba al mundo.

Ella le suplicaba que la dejara en libertad y que se quedaría con él… que se casarían y serían felices. Pero de nada servían sus ruegos… él ya sabía que sólo podía encontrar la felicidad a su modo, en su mundo y no en el de los demás mortales.

- No tiene caso mi amor… de todas formas seremos felices, no te preocupes, nunca te dejaré sola – le contestaba.

Así pasaron los días, hasta que ella murió… él a pesar de eso estaba satisfecho, ahí, encadenada nunca podría alejarse de su lado.

Por eso ahora es feliz…

Ya está a su lado y siempre lo estará.
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