Friday, November 12, 2004

Alice

Alice siempre fue una niña muy callada. Huérfana desde los 3 años toda su vida había transcurrido en ese lugar. Los demás niños no la aceptaban a pesar de los intentos de las monjas por que la pequeña se integrara a sus compañeros y ellos mismos la tomaran en cuenta y la quisieran.

Por alguna extraña razón ningún niño le hablaba y siempre que se acercaba a donde ellos jugaban la evitaban. Ni siquiera era presa de las burlas naturales de los niños de esa edad, era algo peor: le temían.

Una mañana de otoño los Grant, Michael y Lucy, que acababan de mudarse por aquellas latitudes arribaban al orfanato en busca de un pequeño que por razones naturales no podrían tener nunca.

- ¿y dice que de sus padres biológicos no se sabe nada? –
- Así es señor Grant, el departamento de policía del condado la encontró una mañana en su casa llorando y en el cuarto siguiente su madre yacía muerta. Los reportes dicen que murió de un paro cardiaco aunque, se supone que nunca padeció del corazón. Se presume que el padre las abandonó cuando la pequeña acababa de nacer. – respondió la madre superiora.
- Me imagino que ese es un trauma muy grande para ella –
- Lo ha sido, sin duda. Pero nosotras le hemos dado la mejor de las atenciones y su comportamiento es impecable. –
- Es muy hermosa – comentó Lucy.
- Tiene una belleza muy especial… siempre hemos creído que con la debida atención y sobre todo cariño, puede superar todos sus problemas de adaptación. –
- No dude que nosotros le daremos todo el cariño posible, nos morimos por tener una hija y creo que ella es la pequeña adecuada. – dijo Michael.

La monja se levantó de su asiento y se dirigió al pasillo, llamó a una madre y regresó acto seguido con la pequeña Alice.

- Mira hija, ellos serán tus nuevos padres –

Los Grant no podían ocultar su felicidad… y la niña tampoco, una tierna sonrisa le iluminó el rostro.

Habían adquirido una confortable casa en los límites de la ciudad. Era una zona de un nivel medio-alto que contaba con todos los servicios. Parecía que era el lugar idóneo para que la niña pudiera superar sus diferencias sociales sin problemas. Los vecinos se veían amigables desde el principio y el ambiento era en general cálido y amable.

A los pocos días de haberse establecido como una nueva familia los Grant y su pequeña hija adoptiva gozaban de una vida tranquila. A pesar de eso, el tiempo pasaba y la niña aún no mostraba grandes avances con respecto al acercamiento con sus nuevos padres. Jenny, una jovencita de escasos 22 años fue mandada por el gobierno para asesorar a los nuevos padres con la adaptación de la niña. Era una trabajadora social por las mañanas y en las tardes asistía al Colegio pues estudiaba psicología.
La rama de la psicología infantil le fascinaba, era buena con los niños y su paciencia era su mayor virtud.

- Hola Linda… me llamo Jenny y estoy aquí para ser tu nueva amiga. Podremos platicar de lo que desees y siempre estaré lista para escucharte todas las veces que quieras – le dijo en su primer día a la niña.
- Discúlpela señorita… es muy calladita aún. –

Alice subió a su habitación a seguir jugando con sus muñecas mientras Lucy y Jenny platicaban en la sala.

- Espero que sus terapias le ayuden Mss Stock… Michael y yo esperamos con ansia que Alice pueda disfrutar con nosotros como padres e hija. –
- No se preocupe señora, comprenderá que es cuestión de tiempo… ésta podría decirse que es su primera familia de verdad. Y no me dispongo a hacer terapias, sólo vine a ayudar a la niña a adaptarse. A que confié en mi y ser su amiga. Eso le ayudará, ya lo verá – dijo Jenny muy segura.

Los días pasaban y Alice parecía no cambiar mucho, hablaba sólo lo necesario con sus padres y no terminaba por adaptarse a su nueva vida.

Una noche Jenny recibió una llamada urgente…

- ¿Qué pasa señora Grant? –
- Es Alice… no ha podido dormir bien… esta temblando… pero pareciera como si lo hiciera por miedo… venga rápido, por favor , dice que quiere hablar con usted – respondió Lucy Grant.

La chica llegó a la casa y al entrar encontró a los Grant desesperados, temerosos de que algo estuviera mal con la niña…

Subió corriendo a la habitación y la encontró sentada en el piso, en una esquina y abrazando a una muñeca que tenía desde el orfanato y que nunca quiso dejar.

- ¿Qué pasa Alice?... tus papis dicen que no has podido dormir… -
- No quiero que apaguen la luz señorita, si lo hacen algo malo pasará – dijo temerosa la pequeña.

Jenny la abrazó

- No te asustes linda… si quieres puedo quedarme aquí contigo toda la noche ¿quieres?... dormiremos juntas… -
- ¿Se quedará acompañándome señorita? –
- Claro, no te preocupes, verás que mañana estarás muy bien. –

La sentía muy rara, temblaba de miedo y sus ojos parpadeaban más rápido de lo normal… sus manitas temblaban mientras sus padres, preocupados se encontraban en la entrada de su habitación.

- Creemos que quizás Alice necesite ver a un doctor señorita Stock, no es normal esto… la dejamos dormida en su cuarto como siempre y de repente se escucharon ruidos muy extraños. Como se pudo dar cuenta había cosas tiradas en el sueño y las cortinas como rasgadas por algo. Nunca gritó ni lloró. Simplemente se sentó en el piso. – le comentó Michael.
- Mire, me quedaré con ella toda la noche acompañándola, parece que me tiene un poco más de confianza a mí. Quizás mañana con mas calme me cuente lo que paso en su cuarto –

A la mañana siguiente Alice y Jenny salían al jardín a platicar como a diario lo hacían.

- Cuéntame Alice… ¿Por qué tiraste todos tus juguetes anoche? –
- No fui yo señorita –
- Pero Alice, tu fuiste la única que estaba en ese cuarto… las ventanas estaban cerradas, no pudo haber sido el aire –
- Se lo juro señorita, no ví quien lo hizo. –
- Bueno, olvidémoslo. Verás que solo fue una mala noche, no volverá a repetirse. Oye, quiero preguntarte algo… ¿hay algo que no te guste de tus padres? –
- No son mis padres señorita –
- Bueno, ahora ya lo son, son tu nueva familia… ellos te quieren mucho, deberías de tratar de acercarte más a ellos… me han dicho que se preocupan por ti –
- Yo también me preocupo por ellos –
- ¿A que te refieres?... –

Alice corrió hacia su casa mientras que la chica se quedó pensando en la última frase que le había dicho.

Intrigada por sus palabras Jenny visitó el orfanato donde había estado la pequeña por 5 años. A petición suya la madre superiora contó su extraño comportamiento.

- Ella es una chica buena señorita, le aseguro que lo es… -
- No dudo de eso madre, es solo que… necesito adentrarme más en su caso. A pesar de no haber terminado mi carrera, me interesa sobremanera su caso. ¿Hay algo que no me haya dicho aún de ella? –
- Pues… sólo recuerdo que le gustaba dormir con las luces prendidas, le tenía mucho miedo a la oscuridad. Normal en un niño ¿no?-
- Pero parece que en ella es una obsesión… ah, por cierto, muy linda la muñeca que le regalaron a Alice, madre. –
- Nosotras no se lo regalamos señorita, la policía la trajo de su casa. Dicen que estaba en su cuna. Nosotras nos rehusamos a que la tuviera pues es un recuerdo malo que pudiera tener de sus padres… pero la niña no se despegaba de ella. –

A la mañana siguiente Jenny fue más puntual que de costumbre en la casa de los Grant.

- ¿Cómo sigue Alice?, ¿dejaron las luces prendidas de su habitación como se los recomendé? – preguntó la chica al llegar.
- Asi es, parece que pudo dormir bien, no sucedió nada malo, gracias a Dios. – respondió Lucy.
- ¿Puedo platicar con ella? –

Ya en su habitación Jenny cuestionaba a la niña acerca de su muñeca

- ¿no me quieres decir porqué quieres tanto a tu muñeca Alice? –
- ya se lo dije, ella me cuida –
- bueno, todos lo hacemos… sabes que no tienes de que temer, tienes a los Grant o a mí, que soy tu amiga…-
- solo mi muñeca puede cuidarme de la noche señorita –
- mira linda, el miedo a la oscuridad es algo muy común en los niños… pero debes de superar tus miedos, no es posible que siempre duermas con las luces prendidas… -
- no debo dormir sin luz, siempre debo estar en la luz –

Fue todo lo que hablaron, a Jenny le costaba cada vez más el que Alice le confiara sus cosas… tenia una aprensión emocional hacia esa muñeca. Analizando su caso ya en casa, Jenny llegaba a la conclusión de que la muñeca era el único vínculo que Alice tenía de su verdadera familia. Le gustaba vivir con los Grant, pero nunca parecía dispuesta a quererlos como padres… los llamaba “señor y señora Grant”…

Eran cerca de las 11 de la noche. Jenny seguía repasando sus apuntes de la escuela. Aunque en la mente seguía teniendo el caso de la pequeña Alice Grant. Estaba convencida que asegurar que la niña necesitaba un psicólogo era una exageración… sus miedos eran 100% justificables… una niña que desde pequeña quedó huérfana, su madre muere de una manera extraña y le deja como recuerdo una muñeca. Es lógico que la quiera tener siempre cerca… por lo que investigó de los archivos policiales de esos años, la mujer pareció haber muerto la noche del gran apagón del 99 que afectó a toda esta zona. Lo más probables es que Alice relacione la oscuridad con la muerte. Y crea que la muñeca la salvó de algo malo.

Ahora tiene 8 años… no suenan tan descabellados sus problemas de adaptación y su soledad interna… sólo que no quedaba claro aún el porqué tiró todas sus cosas y rasgó las cortinas esa noche.

De repente… la luz se fue… Jenny reaccionó pues al asomarse por su ventana notó que en ningún lugar había, ocurría otro apagón… recordó que la casa de los Grant estaba sólo a unas cuadras de ahí.

¿Cómo reaccionará la pequeña ahora?... se preguntaba…

En ese momento, sonó su teléfono…

- ¿si?.. ¿hola?... ¿hola? –

No recibió una respuesta, en su identificador vio que eran los Grant…

Sin pensarlo demasiado tomó su chamarra y salió corriendo hacia la casa… no sabía exactamente que podía haber pasado, pero estaba segura que no era nada bueno. Quizás la señora Grant le llamaba para que controlara de nuevo el miedo de Alice…

Cuando llegó se percató de lo siniestro que puede ser cualquier lugar sin luz… la casa se veía tétrica… la puerta estaba abierta… las llaves pegadas aún…
- ¿Hola?... ¿Señores Grant?... soy Jenny… -

Un silencio absoluto reinaba en toda la casa… como si estuviera deshabitada… ni siquiera una ráfaga de aire se sentía… en la planta baja no había nadie… la chica decidió subir las escaleras sigilosamente. Comenzó a sentir miedo. Rezaba porque alguien hiciera algún ruido… cualquier señal de vida…

- ¿hay alguien aquí?... –

Fue en ese momento en que sus sentidos se agudizaron… escuchó que sus pies pisaban sobre algo en las escaleras… apenas y podía ver… la luna que se asomaba por el ventanal de su derecha era la única fuente de luz… siguió subiendo y escuchando que caminaba entre charcos. Se detuvo… con mano temblorosa toco aquel líquido… y lo que parecía agua a la luz de la luna pudo distinguirlo como líquido vital.

Era sangre… las escaleras bañadas en ella… parecía correr desde arriba. Ya no había duda… algo malo había ahí… y su mente racional no daba crédito a lo que sus ojos vieron al subir al segundo piso: tropezó con un bulto… era el cuerpo mutilado de Michael Grant. Tenía mútiples heridas en el cuerpo… apenas y era distinguible a esa débil luz, pero sin duda era él…

Se llevó la mano a la boca para no gritar… lágrimas empezaron a rodar sobre sus jóvenes mejillas… dudó en entrar a la habitación de Alice, temía que encontraría el mismo cuadro… pero con gran valor caminó hacia ella.

Al entrar pudo ver a Alice sentada en el piso, abrazando a su muñeca… en la única y débil luz que se filtraba desde su ventana… con su mano izquierda Jenny quitó las cortinas para iluminar el cuarto. Lo hizo y fue testigo de una escena espantosa. La señora Grant yacía muerta. Apuñalada infinidad de veces… su rostro reflejaba un terror inmenso… toda la habitación llena de sangre. Hasta el camisón de la pequeña que se encontraba temblando en la esquina del cuarto. En el tocador se encontraba el teléfono descolgado, aún con la mano de Lucy pegada a él. Le había cortado la mano segundos después de llamar…

Al día siguiente, la policía llegó a levantar los cuerpos. Se supo que Jenny quedó afectada gravemente. La llevaron de emergencia a un hospital y posteriormente se decidió atenderla en una casa de salud mental. Estaba bajo supervisión constante… odiaba dormir con la luz apagada.

Semanas después de aquellos extraños sucesos Jenny Stock recibió en la casa de salud del Estado una visita muy especial.

- Señorita Stock… ¿señorita?... salga, tiene una visita – dijo la enfermera de guardia al abrir la puerta de su habitación.

Jenny muy pausadamente volteó, se encontraba sentada mirando por la ventana la libertad de la que una fue partícipe. Pudo distinguir una pequeña figura. Era Alice, que cargaba su pequeña muñeca de juguete.

-¿Cómo está señorita? – dijo dulcemente la niña.

- Recuperándome poco a poco linda… ¿como te sientes en tu nueva casa? ¿con tus nuevos padres? –

Alice se acercó y le susurró al oído…

- Tengo miedo señorita –

Extrañada Jenny le pregunto de igual y discreta manera…

- ¿Qué es lo que te da miedo linda?... –

- que eso también me obligue a matarlos –

Acto seguido la niña dio media vuelta y se alejó mientras la enfermera la tomaba de la mano. Segundos antes de cerrar la puerta Jenny se percató de algo macabro: la sombra de la niña estaba deforme… y tenía un cuchillo en la mano…

Al cerrar la puerta ni un sonido más se volvió a escuchar en esa habitación. Jenny estaba temblando y tirada en el suelo sin poder decir absolutamente nada.

El monstruo vive en la ausencia de la luz, nada lo detiene y vivirá con Alice para siempre…

Es su lado malo, su lado oscuro.

Es su sombra.

9Comments

Blogger Slayerstorm said...

HOLA!!!!!

no manches!!!! no podre dormir con la luz apagada hoy :S--- me encanta como escribes

7:47 PM  
Blogger Gonzalo said...

Hola Slayer, gracias por comentar en el libro.

Dulces sueños...

3:35 PM  
Blogger Estephany said...

diablos....

exelente....

no mas palabras, solo exelente...

11:10 AM  
Anonymous Anonymous said...

Hijole G. que onda con la sombra maldita!, yo sabia que cuando uno sue;a con un loco que lo persigue a uno hay que trabajar con la propia sombra...jejejeje
Pero esto esta peor
>)
Naunet
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2:11 PM  
Blogger Roberto Iza Valdes said...

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5:59 AM  
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Gracias y recuerdos

9:48 AM  

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