1.- Descanso merecidoAquel día comenzó de una manera poco usual.
Después de 10 meses de intenso trabajo en el laboratorio ya era necesario tomarme unas vacaciones. Mi cuerpo ya me lo exigía a gritos, así que decidí quedarme a descansar en mi casa en Snt Goutherson, a las afueras de la ciudad.
Era una pequeña villa alejada de todos mis clásicos problemas mundanos. Conseguí el dinero suficiente para hacerme de esa propiedad y aprovecharla en mis escasos días de descanso. Aquel era el lugar perfecto, teniendo a las montañas como panorama principal y el bosque como el marco perfecto los días eran como una inyección de serenidad y lucidez mental. Un paraíso de paz y tranquilidad.
Mi propiedad no era demasiado ostentosa o grande, más bien era lo justo para estar confortable y a gusto. Estaba solo, lo que menos quería era seguir tratando con gente después de tantos meses de interactuar forzosamente. La sociabilidad desde pequeño me había dado la espalda.
-Bah, para lo que necesito personas en este lugar – me decía a mi mismo, a la vez como consuelo para dar respuesta a mi mente que me cuestionaba mi notable aislamiento de los demás. Mis fieles compañeros de vida se encontraban ahí, acompañándome por si necesitaba de sus conocimientos. Cuatro enormes libreros llenos de una selecta colección de tomos de todos los géneros. Obviamente predominaban los de ciencia, sabía que teniéndolos a ellos ganaba mucho más que a una bola de creídos investigadores que creen saberlo todo y que no saben hablar de otra cosa que sus metas y logros.
Sí, tenía colegas con los que platicaba amenamente en los laboratorios, pero ninguno respondía a mis expectativas. Bueno, ninguno con excepción de una doctora recién egresada y que acababa de entrar a trabajar en la empresa.
Su nombre era Hillary Somers. De tez blanca, muy clara y complexión delgada llamó poderosamente mi atención desde ese día que me la presentó el Dr. Hawk.
- Dr. Walton, quiero presentarle a la señorita Somers, Srita, él es mi colega el Dr. Walton - me presentó mi colega
- Mucho gusto Srta., llámeme Dick – me apresuré a decir
- Un placer Dick, yo me llamo Hillary, sé que aprenderé mucho a su lado.
Algo en ella me dejó pasmado. Tenía yo mucha fama de ser un tipo un tanto frío –una roca de laboratorio- decían algunos compañeros a espaldas mías, pero aquella joven mujer me estaba recordando que tenía sentimientos a pesar de todo. Su enorme sonrisa me hechizó y su fino y terso cutis llenaron mis pupilas de algo que nunca había experimentado.
Era una sustancia extraña que recorría por mis venas y arterias todo mi cuerpo. No era lo que la gente común conoce como top model, pero su belleza era muy enigmática y elegante. Una dama como mis ojos nunca habían visto. Su caminar era de manufactura totalmente sensual pero su edad la ocultaba con una extraña inocencia.
Sí, solo a ella le permitiría el paso a ese, mi lugar privado.
Y casi como si nos comunicáramos telepáticamente, acto seguido sonó mi teléfono celular.
- Maldición… debí haberlo dejado en casa – me reproché en voz alta. Aunque yo sabía que el motivo por el cual me lo llevaba a mi viaje de descanso era porque inevitablemente era mi única conexión con el mundo normal y mi trabajo que tantas satisfacciones me había dado.
- ¿Hola, Dick?...
Reconocí la voz de Hillary de inmediato.
- Vaya, Hillary… tanto tiempo
- ¿Asi es verdad?
- Puedo preguntar ¿Cuál es el motivo de tu llamada? Me intriga saberlo, sobre todo después de 3 años de no vernos…
- Mira, para serte sincera te necesito Dick
- ¿Podrías decirme para qué?
- Es por mi trabajo nuevo, necesito de tu ayuda y de tus conocimientos. ¿Podrías hacerme el favor de venir?
- ¿Ahora?... ¿es tan urgente?
- La verdad si Dick, discúlpame si te molesto, me enteré por el laboratorio que estabas de vacaciones… pero de verdad apreciaría mucho tu ayuda. Por favor…
Nunca entendí el porqué de mi debilidad tan palpable ante esa mujer, los mortales comunes le ponen nombres cursis… “enamoramiento” era el mas común.
- ¡Perfecto! Paso por ti en una hora…
Nunca debí aceptar…
2.- HillaryVaya, mis vacaciones tenían los minutos contados, me hacía a la idea de que sólo sería algo rápido y en cuestión de horas estaría de regreso en mi anhelado lugar de descanso.
Que equivocado estaba.
Era algo extraña la súbita aparición de Hillary después de 3 años de haber renunciado de los laboratorios donde trabajábamos juntos.
Mi trabajo consiste, fundamentalmente en el estudio de la mente humana, en el departamento de Neuro Análisis. Soy el médico científico encargado de un proyecto iniciado por el Dr. Mayers enfocado a los límites del hombre relacionado con su mente. Hacemos investigaciones enfocadas a conocer la respuesta del cerebro humano a situaciones extremas y su reacción en el organismo. Entre esas situaciones de las que hablo se encuentra un sentimiento muy común llamado “miedo”.
El concepto de miedo es definido de la siguiente forma en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua: " (Del latín metus) Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario. Recelo o aprensión que uno tiene de que le suceda una cosa contraria a lo que desea. El grande o excesivo. Insuperable. El que, imponiéndose a la voluntad de uno, con amenaza de un mal igual o mayor, le impulsa a ejecutar un delito; es circunstancia eximente de responsabilidad criminal".
Según esta común definición, el miedo modifica nuestra forma de estar sobremanera, ya sea por algo interior o exterior, real o ficcional. En los laboratorios estudiábamos las causas que originan miedo en un ser humano, las cuales serían la exposición a una estimulación traumática, la exposición repetida a una exposición sub-traumática (sensibilización), la observación directa o indirecta de personas que muestran miedo y la recepción de información que lo provoca.
Hay muchos tipos de miedo, por ejemplo, el miedo neurótico. También los miedos agudos, provocados por estímulos o situaciones tangibles y que se disipan con facilidad cuando se retira o evita el estímulo que los ha suscitado; frente a los miedos crónicos, que son más complejos y pueden estar o no ligados a un origen tangible que los provoque. El proyecto que manejábamos consistía en infundir miedo a los sujetos para analizar sus límites, pero encontramos que era algo muy delicado y peligroso.
Tratar de llegar a los límites de la mente humana es riesgoso pues no se sabe con exactitud hasta dónde podríamos llegar sin hacer daño permanente a la persona que estábamos analizando. Mi ética me detuvo hasta cierto momento de avanzado el proyecto y decidí echar marcha atrás antes de que algo peligroso sucediera. Temía que nuestros sujetos salieran afectados irreversiblemente y el proyecto se canceló indefinidamente… cosa que no agradó mucho a Hillary.
- Deberíamos seguir Dick. Esto es algo muy importante que nadie ha investigado a fondo – me decía.
- La mente no es algo con lo que debemos de jugar Hillary, además las investigaciones pueden dañar a los sujetos… ya lo hemos hecho con animales de prueba y has visto los resultados…
- Lo se Dick, ¡pero estamos hablando de una mente humana! ¿Cómo podriamos conocerla si no la investigamos?
- ¿Y si dañamos a estas personas? ¿no te importa su vida?
- Son los riesgos que se corren siempre…
- Lo siento, yo soy el encargado de dirigir esto y me niego a seguir…
Hillary entro de lleno a ayudarme en ese proyecto y me parece que se involucró demasiado pues semanas después de cancelar las investigaciones renunció a los laboratorios de manera súbita.
Y desde ese día no había vuelto a saber nada de ella, se borró del mapa y de mi vida. Aunque nunca pasó a mayores convivíamos demasiado, prácticamente diario estábamos juntos y aunque nunca se habló de una relación sentimental, creo que no hubo necesidad de ello. Yo la quería y la extrañé mucho cuando se desapareció. La busqué por meses pero nunca contestó su teléfono y en alguna ocasión hasta me animé a ir a buscarla a donde vivía solo para encontrarme con un aviso de “en venta”.
Me debe muchas explicaciones, sobre todo ahora que tan repentinamente vuelve a mi vida.
3.- Proyecto Miedo
Desde el balcón de mi casa de descanso miro al horizonte impacientemente.
Tiene 3 años que no la veo y muchas preguntas en la cabeza. Llegará de un momento a otro, desde aquí veré su auto.
Es una lástima tener que irme y dejar este lugar, sobre todo porque mis próximas vacaciones no creo que sean antes de septiembre del año próximo. Parece una estupidez cancelarlas por ayudar a una mujer que no me correspondió nunca y que se alejó de mi sin decir una palabra siquiera.
- Por fin – me dije al ver estacionarse el Ford negro en la entrada.
Baje corriendo a abrirle y recibirla. Al principio no pensé que era ella la misma joven que había llegado como ayudante al laboratorio hace ya casi 8 años. Se notaba muy cambiada, no supe especificar exactamente qué era lo diferente en ella, quizás su vestimenta tan formal, su corte de cabello tan discreto o su poco maquillaje que la hacían ver más grande de lo que era. Si acaso tenía 34 años… pero aún así m seguía gustando y aunque lo oculté, me dio mucho gusto volverla a ver.
- Disculpa la tardanza, parte de la carretera estaba cerrada
- No hay problema, si he esperado 3 años, unos minutos más no harán gran diferencia
- Entiendo a lo que te refieres, antes que nada te debo una disculpa Dick, pero he estado muy ocupada en mis cosas… tu sabes, el trabajo nos absorbe mucho…
- Si, supongo… ¿quieres pasar a tomar algo y platicar?
- Mmm… preferiría que mejor nos fuéramos de una vez y te platico en el camino
- ¿Ir?, ¿a dónde exactamente?
- A mi lugar de trabajo, necesito de tu ayuda allá. No está tan lejos de aquí como parece…
- ¿Es tan urgente que no puedes ni pasar a descansar un rato? Toma en cuenta que el cielo esta nublado y se avecina una tormenta.
- Por eso mismo, será mejor que cuando esté el mal tiempo nosotros estemos en los laboratorios donde trabajo.
- Esta bien, voy por mi saco y nos vamos… ah, por cierto… me da mucho gusto volver a verte…
- Igual a mi Dick… te extrañé mucho…
Preferí no responder a eso último y meterme por mi saco a la casa. ¿De verdad me extrañó?. Parecía muy difícil de creer.
Ya de regreso en el coche emprendimos el viaje. Durante los primeros minutos ninguno de los dos pronunció palabra, si acaso una mirada rápida para confirmar que estábamos ahí presentes y eso era todo. Noté que tomaba un camino alterno de la autopista que yo no frecuentaba. Daba hacia el norte, hacia las montañas. Pocos autos circulaban por ese lado del camino y por ende, podíamos viajar a una velocidad alta, además la amenaza de tormenta estaba cada segundo más latente y en aquella época del año no son nada condescendientes las lluvias.
- ¿Y bien?... ¿que ha sido de tu vida Hillary?, ¿en que trabajas ahora? – le comenté ya desesperado de tanto silencio incómodo.
- Sigo estudiando la mente Dick, pero ahora en otros laboratorios. No te preocupes, no falta mucho para llegar…
- ¿Y para qué me necesitas?¿en qué podría yo ayudarte?. Si mal no recuerdo eras una investigadora brillante y nunca requeriste de mi ayuda para tu trabajo.
- Gracias por los halagos, pero aprendí mucho de ti mientras trabajamos juntos
- Si, fue una buena época…
- Necesito tu participación en unas investigaciones que tengo a mi cargo en estos momentos, ¿sabes? tu tienes una gran experiencia en ese tema.
- Debe de ser algo muy importante, mira que llamarme así de repente…
- Si Dick, fue por eso… y porque en realidad quería volver a verte…
Estaba un poco confundido y un tanto incrédulo de su cariño hacia mí, así que mejor decidí no meterme en problemas y no responder nada.
Hubo un momento en el que no reconocí el camino. Había avanzado unos 20 kilómetros hacia el oeste y dado vuelta en una zona desconocida para mí. Prácticamente nos internamos al bosque con dirección a las faldas de las montañas. Sea a donde fuera que estuviera la empresa para la que ella trabajaba no parecía una zona adecuada para ella.
- Muy escondida para ser algo legal – pensaba.
El cielo ya estaba negro y soplaba un aire muy fuerte. Viramos hacia la derecha del camino para encontrarnos con otro un tanto escondido, casi a mitad del bosque y después de andar unos 10 minutos más nos estacionamos en la entrada de lo que parecía una bodega abandonada.
- Hemos llegado
- Eso veo… ¿y aquí trabajas?... no tiene mucha pinta de ser un laboratorio.
- Entiendo lo que piensas, los laboratorios están adentro, esto es solo un camuflaje para no tener visitas inesperadas.
No me daba buena espina todo eso, pero era inútil pedirle que regresáramos, la tormenta estaba ya empezando a caer y ni siquiera estaba seguro del camino para regresar yo solo.
- Debo decirte que este lugar tiene el nombre clave de CR-12 y son laboratorios aunados con células del Gobierno Federal. Los gastos corren a cargo de ellos, nosotros solo trabajamos aquí lo que nos ordena la militancia. Por eso parece a primera vista muy clandestino todo esto. – me dijo Hillary mientras bajaba del auto
- Entiendo… ¿y que es lo que están estudiando?
- La resistencia mental del ser humano
Al escuchar eso me vino a la mente todo aquello que había pasado tres años atrás y que habían causado la renuncia de Hillary de los laboratorios donde laborábamos. Cada momento que pasaba me interesaba el saber lo que ella quería realmente de mi, pero ya me lo sospechaba…
Entró tecleando una clave numérica en un panel que se encontraba escondido en la entrada. Se abrió un seguro y entramos a un pequeño cuarto de acero, éste tenía un nuevo panel y ella sacó de su bolso una tarjeta, la deslizó rápidamente y entramos a un ascensor. Erróneamente supuse que los laboratorios estaban dentro de la montaña, pero ahora veía que no, se encontraban abajo. Y ahí nos dirigíamos.
No se exactamente cuantos pisos bajamos, de repente la puerta del elevador se abrió y caminamos por un pasadizo muy oscuro que daba a una puerta de acero con un nombre grabado al frente
Proyecto MiedoEntramos por esa puerta y encontramos algunos médicos e investigadores trabajando delante de equipo muy sofisticado. Algunos los conocía, pero otros muchos nunca los había yo visto en mi vida.
- Dick, te presento a mi jefe, el Dr. Manik, Dr Manik, ét es el Dr. Dick Walton, del que tanto le he hablado – dijo Hillary para presentarme con el sujeto de larga barba blanca y complexión delgada que tenía enfrente de mí y que fue a recibirnos.
- Mucho gusto Dr. Walton… es un gran honor tenerlo aquí.
- Igualmente…
- Venga por aquí por favor, quiero mostrarle nuestro trabajo…
El sujeto tenía unos 60 años y una voz que parecía sacada de un cuento de historias de terror para niños. Como de ultratumba, diría mi madre. Pero lo seguimos Hillary y yo.
4.- Las PruebasHillary, el tipo ese y yo caminamos por un largo pasillo hasta llegar a un tipo de laboratorio donde se encontraba un hombre, al parecer dormido recostado en una cama y con aparatos de rastreo neuronal a su alrededor.
- La Dra. Somers me platicó que usted en sus investigaciones alguna vez trató el tema del miedo, sus causas y efectos en los seres humanos…
- Efectivamente, teníamos la intención de llegar a conocer los límites de resistencia del hombre ante situaciones que le causaran temor, y por lo que veo, ustedes están trabajando cosas similares.¿cierto?
- Efectivamente, como usted sabe la ciencia conoce muy poco de la grandeza y poder del cerebro humano. Apenas y se tiene conocimiento de algunos padecimientos y trastornos, pero nada significativo. El Proyecto Miedo es una investigación profunda de todo los trastornos que pueda resentir y experimentar la mente.
- Pero como usted debe de saber eso es muy peligroso pues no sabemos con lo que nos podríamos encontrar o hasta que punto esos estudios dejaran secuelas graves a la mente de un hombre.
- Así es, y por eso mismo nosotros intentamos estudiarlo todo siempre y cuando no afectemos a los sujetos de investigación que amablemente se prestan a nuestras investigaciones como a nuestro amigo que vemos aquí sedado. Lo he traído hasta acá para que supervise nuestros logros, en unos minutos haremos una sesión tipo B de causantes intimidatorios con esta persona.
El Dr. Manik se puso tras un aparato neural y dijo a un ayudante que accionara unos controles para empezar con las pruebas.
El sujeto acostado en la cama estaba sedado. Era conocido por el Dr. Walton que cuando esas pruebas se hacían lo más recomendable era realizarlas con personas que no estuvieran despiertas pues podría traer graves consecuencias el shock de las descargas neurales que provocarían el miedo con la mente atenta de la persona.
- En estos momentos estamos mandando al cerebro información de algo muy común que nos afecta a todos los seres humanos y que nos produce temor: fobias. Se encontró que este sujeto de prueba desde niño a experimentado fobia a los insectos y, con impulsos y sensaciones que le hagan pensar que esta recostado en una cama llena de insectos, arañas y gusanos analizamos su respuesta y sobre todo, sus límites. – dijo Manik
Hillary le ayudaba desde una consola que había en el otro extremo de la habitación mientras yo miraba fijamente las pruebas.
El hombre empezó a tratar de gesticular palabras… gruñía… se movía en la cama y sus dedos empezaban a moverse inconscientemente por los impulsos lanzados a su cerebro. Esas pruebas las había yo realizado años antes en mi laboratorio y sabía que se realizaba por niveles. Cada nivel era más potente y contenía más información para producirle miedo al hombre. Me dirigí a la computadora y chequé que estaba en nivel 2.
- Una persona común al nivel 2 comienza a sentir molestias, pero este amigo esta, de cierta manera “entrenado” para soportar más… mucho más…
Rápidamente el aparato que se encontraba conectado al cerebro del hombre realizó un zumbido y supe que el nivel había aumentado.
Yo sabía que la potencia del nivel 3 era suficiente para hacer los estudios sin dañar a la persona que era sujeta al experimento. Pero algo me decía que el Dr. Manik no estaba satisfecho con eso. El tipo acostado en la cama empezó a emitir sonidos raros y a moverse un poco más en la cama. Los niveles en la computadora indicaban que su corazón palpitaba rápidamente.
- Nuestro amigo aún no esta asustado – me dijo Manik
- ¿Esta bromeando? – repliqué
- Estoy asegurándolo amigo Walton… nuestro sujeto aún puede soportar más. Hillary, nivel 4 por favor.
Hillary obedeció y subió al nivel 4 las pruebas. El hombre frunció el seño, empezó a quejarse demasiado y a moverse violentamente en la cama. Dos ayudantes de Manik lo sujetaron de los brazos. Era asombroso como el sujeto seguía sin gritar… cuando yo estudiaba esas reacciones notaba que todos durante el nivel 3 gritaban. Nunca me imaginé ver lo que estaba presenciando en ese mismo instante.
- ¿Qué hace?...
- Lo que ve Dr. Walton, analizar las reacciones de un hombre con nivel 4 en su mente.
- Pero eso no es posible, ¿cómo logra que soporte tal descarga neural?
- Previamente se le prepara Dr….
- ¿Prepara?... y ¿cómo?
- Nivel 5 Dra. Somers – me interrumpió Manik
Antes de que pudiera yo decir algo, el grito de aquel hombre retumbó en toda la sala.
- ¡¡¡¡¡¡Agghhhhh!!!!!!
Sus puños se apretaban así como su mandíbula. Empezó a sudar.
- Mírelo Dr. Walton… hemos avanzado mucho ¿cierto?. En estos momentos nuestro amigo se enfrenta a sus mayores fobias, siente como las arañas lo atrapan en sus redes.
- ¡Pero puede afectarlo de por vida sometiéndolo a esos niveles de angustia! – le grité
- No si se sabe trabajar con eso Dr. , nosotros estamos convencidos de que con su valiosa ayuda podremos llegar a los límites sin dañar seriamente al ser humano.
- Así es Dick, por favor, ayúdanos… imagínate el enorme conocimiento que podríamos tener en nuestras manos. Sería un gran paso para el conocimiento de nuestro propio organismo. – interrumpió Hillary
- ¿Y exactamente en que quieren que les ayude? por lo que veo, ustedes tienen mejor equipo que nosotros en mi laboratorio.
- Estamos desarrollando una fórmula que “entrene” al ser humano para hacerlo más fuerte y resistente a lo que le causa miedo. ¿Se imagina lo benéfico que podría ser eso?, está comprobado que un gran porcentaje del daño que sufre una persona es causado por su propia mente. Al encontrar una fórmula de esa clase estaríamos dando al hombre una capacidad de resistencia del doble o triple de lo normal. Estamos hablando que podríamos conocer nuestros límites mentales y manejarlos para jamás sentir miedo, atrevernos a hacer cosas que antes solo soñábamos, ¡seremos capaces de crecer y ser una especie mejor!.
Me quedé callado, comprendí que Manik estaba plenamente convencido de lo que hacía. Mi prudencia me dijo que mejor le siguiera la corriente.
- ¿Y quiere que le ayude a encontrar esa fórmula química que inhiba al ser humano a temer?
- Asi es mi querido Dr. Walton, ya hemos avanzado pero necesitamos de su ayuda. No se preocupe por el aspecto económico, será bien recompensado, además en el nivel conocimiento ganará enormidades con esto.
- Solo sería poco tiempo Dick, estamos muy cerca de lograrlo. Por favor, quédate conmigo.
Mire a Hillary y quizás el hecho de querer saber exactamente lo que se tramaban esas personas acepté a quedarme a colaborar con ellos.
- Esta bien, acepto ayudarlos… aunque sólo sea un tiempo, mis investigaciones personales serán reanudadas en unos días.
- No se preocupe Dr. Walton, estoy seguro que se sentirá como en casa con nosotros y se interesará tanto en las pruebas que usted mismo no querrá irse.
- Si, puede ser que tenga razón Dr. Manik.
El sujeto de prueba fue dormido de nuevo, con él descansé yo también…
5.- Sospechas
Hillary me acompañó a lo que sería mi laboratorio privado y después a mi habitación. Ese lugar estaba tan alejado de la civilización que era preferible que los investigadores vivieran ahí para seguir trabajando día y noche.
Ya una vez en mi habitación Hillary se quedó unos segundos a platicar conmigo.
- Así que por esto renunciaste a los laboratorios Hillary…
- Si Dick, desde hace tres años trabajo aquí a las órdenes del Dr. Manik
- Veo que no desististe de tus ideas. Pensé que te habían quedado claros los peligros de estas pruebas…
- Estoy consciente de ellos Dick, pero me interesó muchísimo el tema. Estos tres años he aprendido mucho aquí y me gusta trabajar acerca de esto. Pero ¿sabes?, te extrañé y siempre quise que me acompañaras.
- ¿Porqué te desapareciste sin decirme nada? ¿Por qué no me buscaste?
- Pues… no lo sé… sabía que tu te oponías a estas investigaciones y temí que al saber a lo que me dedicaba me dejaras de hablar. Pero ahora es distinto, si, quizás el Dr. Manik te necesite para sus trabajos pero yo te necesitaba junto a mi Dick…
Nunca me esperé el beso que me plantó en ese momento. Fue algo tan dulce… y removió en mi muchos sentimientos…
- No sabes lo feliz que estoy de que seremos compañeros de nuevo Dick, gracias por aceptar quedarte aquí y ayudarme
- Eh… si… aunque como le dije al Dr. sólo sea durante unos días.
- No importa, me siento muy segura de que estés ya aquí.
Cuando cerró la puerta de la habitación me quedé más confundido que nunca. Hillary siempre me gustó, pero ese no era el lugar ni el momento más romántico que pudiera yo imaginarme. Estaba decidido a andar con mucho cuidado… la verdad no me creía completamente lo que quería el Dr. Manik. No me daba buena espina.
Los días pasaban en aquel enorme lugar. Era un complejo bastante moderno, unas instalaciones muy bien planeadas, ductos y pasillos que se conectaban entre si ocultos en la base de aquella montaña. No pude salir en quien sabe cuantos días, ahí si estaba, literalmente, desconectado del mundo. Cada día que pasaba ahí metido analizaba cada rincón de aquel lugar y trataba de ocultarme de las cámaras de seguridad que estaban por todos lados. Mis ayudantes seguían mis instrucciones aunque ya se contaba con trabajo bastante avanzado. Usábamos analgésicos y sustancias infraestamínicas llamadas Orphus Cerebel, que estan destinadas a vertirse mediante inyecciones hacia los vasos sanguíneos y viajar hasta el cerebro humano. Trabajamos sobre una sustancia que segregan los moluscos que ayuda a hacer más resistente a las membranas del cuerpo humano. No era un trabajo sencillo, el tratar de hacer al ser humano más resistente hacia el dolor psicológico era una complicada misión, sin embargo estábamos cerca de lograrlo.
Mientras yo buscaba la manera de entrar a los salones de Manik y a su laboratorio privado para saber mucho más de lo que ahí pasaba. Su laboratorio particular era el único lugar al que nadie tenía acceso. Manik se pasaba largas cantidades de tiempo ahí metido. Algo que me llamó poderosamente la atención era el hecho de que, a pesar de ser un órgano de investigación gubernamental nunca vi soldados. Los guardias de seguridad no me convencían del todo de trabajar para el gobierno.
Hillary trabajaba muy cerca de mí, parecía que los buenos tiempos habían regresado, el estar con ella era lo único agradable en todo aquel lugar.
Llegó el gran día en el que pudimos aislar varios componentes dañinos de la solución y tener la mezcla lista. La que nos ayudaría para saber la verdadera resistencia del hombre ante el miedo.
- ¡Lo felicito Dr. ! hemos dado por fin con la fórmula… - me dijo Manik con gran gozo
- Bueno, aun faltan hacer las pruebas necesarias… tendremos que analizar que de verdad funcione como lo planeamos…
- No se preocupe por eso, los cálculos indican que sí funcionará. Yo me encargaré personalmente de hacer las pruebas a los sujetos.
- ¿Podría estar yo presente Dr. Manik?
- Preferiría que no amigo, usted ya nos ha ayudado demasiado y no quisiera quitarle mas su tiempo. Muchas gracias por su valiosa ayuda Dr. Walton. Mi gratitud se verá reflejada en su cuenta bancaria el día de mañana.
- Sabrá que no lo hice por el dinero, me interesa ver los resultados…
- No se preocupe, en su momento le haremos llegar a su casa un reporte de todo lo que logramos gracias a su ayuda. Entiendo que mañana comienza de nuevo sus investigaciones normales y no quiero distraerlo aún más… - me dijo Manik
- Mañana a primera hora puede regresar a su vida diaria Dr. Walton, disfrute su última noche aquí. – añadió al momento de retirarse a su laboratorio.
- ¡¡Felicidades Dick!!, ¡lo hiciste! – me gritó Hillary mientras entraba a mi laboratorio a abrazarme.
- Sí Hillary, parece que ya quedó todo listo…
6.- La Jaula
Esa noche no pude dormir… daba vueltas en la cama pensando en miles de cosas. Muchas interrogantes tenía en la cabeza. Durante todos esos días había analizado el lugar y sus trabajadores. No parecía nada malo, pero la manera de ser del Dr. Manik, así como su reacción al querer hacer él solo los experimentos finales sin mi presencia no me habían agradado.
Y además, algo había en su laboratorio privado que me llamaba a investigar. Algo me decía que ahí encontraría muchas respuestas… así que me levanté y fui al dormitorio de Hillary.
- ¿Dick?... ¿Qué pasa?
- Necesito hablarte de algo importante…
- Si, dime…
- ¿Alguna vez has entrado al laboratorio de Manik?
- No, nunca lo he hecho, como sabes esta prohibida la entrada
- Quiero entrar Hillary
- ¿Estas loco? ¿Para qué?
- Hay algo que no me gusta en todo esto… siento que Manik nos miente y sus verdaderas intenciones las oculta… ¿Te fijaste como le disgustó la idea de que me quedara a ver los resultados?
- Bueno, eso se debe a que él es un poco ególatra y supongo que querrá tener la satisfacción de ser el primero en comprobar nuestras hipótesis
- No, estoy seguro que es algo más…
- ¿Y como pretendes entrar? El lugar esta lleno de cámaras y la puerta solo se abre con una combinación que él conoce.
- Mmm… la puerta no es la única manera de entrar. Me he fijado que los ductos de ventilación son lo suficientemente grandes como para poder pasar por ahí
- ¡Dick!... ¿y si nos descubren?
- ¿Nos? – pregunté extrañado y a la vez contento
- ¿Qué? ¿acaso pretendes hacer esa locura solo?... no me voy a quedar aquí a esperarte. Yo te acompaño.
- Esta bien, quizás necesite ayuda… vámos
Nos dirigimos con cautela a una habitación donde previamente había yo visto que la ventilación estaba un poco cuarteada. Era la única manera que se me ocurría de entrar.
Con cuidado y si hacer mucho ruido logré romper esa parte para hacer una grieta lo suficientemente grande para entrar. Ella entro primero, fue mucho más fácil para ella pues su anatomía le ayudaba enormemente. Yo tuve un poco más de problemas para escabullirme por ahí, aunque no soy obeso pero ese lugar no estaba echo precisamente para que alguien como yo se deslizara cómodamente.
No estábamos muy lejos del laboratorio de Manik y gracias a mis cálculos y al haberme quedado varios días a trabajar ahí sabía mas o menos el camino correcto.
Por un momento me detuve a razonar lo que estaba haciendo… no creía que Manik estuviera muy contento si nos descubría, pero quería saber qué era lo que se tenía entre manos y sobre todo cerciorarse de que su fórmula no fuera a usarse para fines perversos.
Después de minutos que parecieron horas de arrastrarse por esos canales llegamos al laboratorio. Bajamos cuidadosamente y sin hacer mucho ruido. Noté que no habían cámaras de vigilancia en esa sala, supongo que porque sería muy fácil ir al cuarto de vigilancia y ver lo que hacía Manik. Aunque eso confirmaba que no era nada bueno lo que él investigaba en ese lugar.
Lo primero que hacía diferente a ese lugar de los demás laboratorios era una gran ventana de unos 5 metros de largo por dos de altura.
- ¿Una ventana?... ¿para qué si estamos debajo de la tierra? – le pregunté a Hillary señalándole lo que había visto.
- No lo se Dick… este lugar me da miedo…
Y tenía razón para temer. Cuando nos acercamos al vidrio polarizado vimos que del otro lado había una imagen que nunca olvidaría en toda mi vida. La ventana daba para un enorme y oscuro lugar que parecía no tener fondo. Como si estuviéramos viendo un precipicio o el cráter de un volcán desde la superficie. Era increíble… un lugar que parecía salir de las pesadillas de cualquier ser humano. Era inmenso… las paredes de ese precipicio eran de piedra, parecía una formación natural en donde se había construido alrededor los laboratorios. Esta cosa estaba justo al centro de todo. Y esta habitación era la única con vista al precipicio. Estaba muy oscuro y aunque me asomé no pude precisar el tamaño, parecía no tener fondo.
- ¿Para que demonios será este lugar Hillary?
- No lo se Dick… pero… ¡Mira allá arriba!
No me había percatado pero hasta arriba se encontraba un armatoste de acero que parecía… ¡una jaula!
- ¡Dick, ven a ver esto!
Hillary estaba en los comandos y computadoras principales del lugar, encontró archivos de las pruebas que realizaba Manik a escondidas de nosotros. No podía creer lo que veía. Guardaba archivos de videos de todos los experimentos en su computadora y lo que ví fue escalofriante. En ese momento supe para qué era ese enorme lugar y esa jaula tan extraña.
Por increíble que parezca las pruebas que yo había visto durante esos días no eran nada absolutamente con lo que hacía Manik en este lugar. Pudimos ver con horror videos de cómo torturaban mentalmente a varios hombres y mujeres. Los tenían desnudos y enjaulados. Manik los analizaba como si fueran bestias, a su antojo les mandaba imágenes e impulsos neurales para infundirles todo el temor posible.
- ¿y porqué una jaula Dick? – me preguntó Hillary
- Por lo que veo son muchas razones… Manik pretende llevar a la práctica el miedo en todas sus formas para sus sujetos de prueba, no le basta con los impulsos e imágenes que transmite a sus cerebros. En este enorme lugar podemos encontrar fobias que todos tenemos… a las alturas, a la soledad, la claustrofobia de estar encerrado en esa jaula de acero pendiendo en un abismo negro… la soledad misma, el miedo a la muerte, el dolor físico. En esa jaula se pueden llevar al límite las hipótesis de ese loco. Pero obviamente es inhumano.
Hillary y yo nos quedamos callados mirando aquellas atrocidades, durante meses o quizás años Manik habia hecho pruebas prohibidas con humanos sólo para saciar su sed de conocimiento. Los gritos de desesperación y las expresiones de angustia de los sujetos eran escalofriantes. Manik subía niveles en su cerebro como pisos un elevador… nivel 6, 7… 8… al llegar al 9 aquellos hombres y mujeres morían después de minutos de sufrimiento increíble. Pude reconocer al mismo sujeto de la fobia a los insectos como gritaba como poseso… suena imposible, pero su cuerpo empezó a fabricar tumores, rasguños y heridas… ¡de la nada!... como si los insectos en su mente él los hiciera reales de tanto daño a su mente. Las pruebas que hacía Manik eran muchísimo más fuertes de las que yo llegué a ver, empezando porque él nunca sedaba a los pacientes, y eso era doblemente mas delicado.
- Diablos… no puedo creer esto… pero sabía que Manik nos mentía y que algo perverso se traía entre manos Hillary… ¡debemos escapar y destruir todo lo que realizé!
- No si yo no lo permito… - se oyó en un rincón oscuro de aquella sala… era Manik y sus guardias que esperaban pacientemente para entrar en acción.
7.- Planes revelados
- Vaya Dr. Walton, parece que ya descubrió mi secretito – dijo Manik saliendo de las sombras
- ¿Pero… cómo pudo hacer estas atrocidades? ¡no le importa la vida humana!
- Cuando se está tan cerca de tamaño descubrimiento científico siempre se tiene que sacrificar algo Dr. Walton… usted sabe que era necesario experimentar con hombres para ir por buen camino.
- Maldito sea… nos utilizó para todo esto… ¿Qué pretende hacer con mi fórmula?
- Lo que usted se imagina Walton… por fin puedo encontrar los límites del hombre hacia las adversidades, las fobias, miedos, temores y todo aquello que la mente no comprenda. Con su fórmula podré dar más resistencia a un hombre y ver hasta dónde puede sufrir sin morir como las débiles especies que somos.
- Es imposible conocerlo todo Manik, aún con esa fórmula usted nunca sabrá los secretos del perfecto funcionamiento humano.
- Pues no es tan perfecto amigo mío… el miedo nos hace más débiles de lo que en realidad somos, el miedo sólo nos lleva a la perdición, pues es lo que nubla nuestro futuro…
- ¡Pero es lo que nos hace humanos!... es inútil negarlo y tan sólo la muerte es capaz de librarnos de él.
- Precisamente Dr. Walton… yo lograré vencerlo y si es necesario que mueran los sujetos de prueba, que así sea.
- ¡Esta demente!
En un arranque de valentía que solo da el mismo miedo al que pretendíamos atacar, me moví lo más rápido que pude, empuje con todas mis fuerzas a un guardia mientras le quitaba su arma. Todo pasó en fracciones de segundo, di vuelta y jalé el gatillo contra el otro guardia. Le dispare dos veces…. Y otras dos al guardia al que yo había empujado. Cuando miré a Manik ya tenía en su poder a Hillary.
- ¡Ni un movimiento más Walton!... no dejaré que eche a perder todos estos años de investigaciones… ya solo falta la prueba final y que, gracias a su ayuda y fórmula pronto se hará realidad y veré coronados todos mis esfuerzos. Apuntaba con una pistola al rostro de mi querida Hillary que estaba muerta de miedo…
- No haga una tontería Manik… suéltela
- Jaja, no está en posición de exigir nada… ¡tire su arma! – al momento de decir esto último accionó un mecanismo y el vidrio enorme subió y dejo la vista hacia aquel gran vacío.
- Ande, tírela ¡ahora!... acérquese lentamente y láncela
Hice lo que me pidió tratando de pensar en cómo salir de esta situación con vida… aventé el arma… ni siquiera se escuchó el ruido de haber caído. Parecía tener cientos de metros de profundidad aquel lugar…
- Bien hecho Walton… ¿sabe qué? después de todo creo que se merece ver el resultado de su trabajo… ¿y que mejor que con su amiguita como sujeto de prueba?
- ¿Qué pretende hacer Manik?
- Muy sencillo…
Tecleó una clave en un panel y un ruido estruendoso se dejó oir en aquel lugar… la jaula comenzó a moverme mediante un mecanismo y se dirigía hacia donde estábamos nosotros. Llegó y se abrió mecánicamente una compuerta. Era justo del tamaño de un hombre y pretendía meter ahí a Hillary.
- ¡Dick… ayúdame por favor! – me gritó
Fue entonces cuando encontré el segundo justo para hacerlo… cuando Manik se disponía a meter a Hillary dentro de la jaula me lancé contra él. Hillary ayudó pues se quitó rápidamente dejándonos a Manik y a mí al borde del abismo aquel. Con todas mis fuerzas golpee a Manik para que cayera al vacío. Su edad avanzada no le ayudó y fácilmente resbaló, no sin antes tomarme de la pierna y hacerme resbalar a mi también.
Como pude logré detenerme de un lado de la jaula para no caer mientras él me tomaba aún mi pie… era muy doloroso y temí por mi vida… cuando de repente se escuchó un disparo que dio justo en la cabeza de Manik. El disparo provenía de su misma pistola accionada por Hillary.
Momentos después ella me ayudó a subir a salvo…
- Parece que lo logramos Hillary… estuvo cerca – dije mientras me reponía de todo aquello que acabábamos de pasar…
- Así parece Dick… todo salió a la perfección
- Tenemos que destruir todo esto para que estas atrocidades no se repitan y salir de aquí cuanto antes, me he fijado que hay poca seguridad y tu conoces todas las claves para los accesos y puertas, podremos salir sin un rasguño si nos damos prisa… sólo hay algo que no comprendo… ¿cómo es que supo Manik que estaríamos aquí esta noche?
- Yo se lo dije
Cuando escuche eso realmente sentí un escalofrió recorrer mi cuerpo… y más aun cuando sentí el frío de la pistola en mi nuca.
- ¿Qué… qué haces Hillary? – dije incrédulo
- Te decía que todo salió a la perfección mi querido Dick, pero según mis planes… no según los planes del pobre diablo de Manik
- ¿Qué me tratas de decir?... ¿qué es todo esto entonces?...
- Mi pobre Dr. Walton… nunca te diste cuenta… ¿verdad?... desde que te conocí en los laboratorios donde trabajábamos supe que tu eras la persona que me iba a ayudar a realizar mis investigaciones personales. Cuando renuncié lo hice decidida a seguir con los proyectos que gracias a ti se truncaron y conseguí hacer esto que ves aquí.
- Pero… ¿Manik, que papel juega en todo esto?
- Él solo fue un peón en mi tablero… el pobre todo el tiempo pensó que era él quien mandaba en este lugar, pero realmente era yo quien movía los hilos. Este lugar se mantiene gracias a mi dinero, el gobierno nada tiene que ver, tenías razón en tus sospechas acerca de estar oculto y nunca ver un soldado. Yo misma la contraté sin revelarle mi identidad para no hacer mi participación en esto tan obvia a tus ojos y creyeras que yo era la víctima que no sabía nada. Cuando te necesité solo moví los hilos necesarios y te traje de vuelta conmigo.
- Eres una… ¡me engañaste!
- Debo de agradecerte salvarme de ese tonto de Manik hace unos minutos... pensé que todos mis planes se venían abajo
- ¿Y porqué no me dejaste morir junto con él hace unos momentos?...
- Ah, porque te tengo a ti algo especial mi querido Dick… ya que tu fuiste pieza fundamental en lograr esto, serás el primero en comprobar que mis hipótesis hacer del miedo son ciertas… llegarás a conocer el límite de tu miedo y gracias a tu fórmula tardarás horas, quizá días en saberlo…
Acto seguido sentí un fuerte calor en la nuca…
8.- FinalDespués de eso… no recuerdo nada…
Solo haber despertado desnudo en esta… en esta enorme jaula…
Dios… parece una pesadilla. ¿Qué será de mí?... ¿Cómo es que pudo engañarme de esta manera Hillary?. Sí, ella lo planeo todo desde un principio y yo nunca me di cuenta de su macabro plan…
Estoy helándome… del frío y del miedo… ya sé lo que me espera estando aquí… sé que nadie me puede escuchar y mucho menos ayudar. Me duelen los brazos… supongo que por las inyecciones de la fórmula que yo mismo ayudé a realizar y que hará mi agonía el doble o el triple de lenta de lo que debiera ser.
Estoy perdido…
Casi puedo mirar a esa mujer despreciable del otro lado de aquella ventana polarizada… sé que está ahí… pendiente de cada segundo de mi sufrimiento. Esta feliz de verme aquí, gozando mi dolor… mis muñecas y tobillos están morados por estos hierros que me atan al suelo…
No puedo ni explicar con las palabras adecuadas el sentimiento de soledad y pesadumbre que hay en el ambiente. Hace demasiado frío y por la enorme distancia a la que esta la jaula del suelo, un eco enorme.
¿Cómo puedo escapar?... quiero vivir… nunca debí venir hasta este infernal lugar…
¡No!... oigo ese ruido… los buitres ya están aquí… empiezan a subir hasta donde estoy… desde pequeño he temido a esas aves de carroña… éstas ¿serán reales?... ¿o ella esta manipulando mi mente y poniéndome a prueba?
La puerta de arriba comienza a abrirse, es cuestión de segundos que entren y vengan por mí… esa maldita no solo se conforma con mi dolor mental… ahora querrá hacer las pruebas de resistencia física conmigo como conejillo de indias… esos animales vendrán a abrir mi piel y comer mis órganos sin que yo pueda siquiera morir…
¡siento sus miradas!, ¡me miran!... ¡miran a su comida!... malditos animales…
¡esos infernales aleteos de nuevo!.... y en el fondo, ¡la risa de esa mujer!... ¡ya están aquí!...
¡¡¡Auxilioooooo!!! ¡¡¡Hillary, maldita seas!!!